ombre con que es conocido Muhammad, fundador del
Islam (570-632). Pertenecía a la tribu de los coreichitas. Huérfano de padre y
madre, fue recogido por su tío. A los 20 años entró al servicio de una viuda
rica, Jadicha, y se casó con ella. La visión acaecida en el monte Hira (¿610?)
le provocó una crisis religiosa y tuvo la convicción de ser enviado de Alá. El
sentimiento de su misión ya no le abandonó jamás, y el calendario musulmán
recuerda la fecha como "noche de la potestad". Mahoma caía desde entonces en
trances y creía leer en el umm al-kitab (madre del libro) una revelación
ya otorgada otrora a los profetas de la Biblia.
Si se puede dudar de los viajes comerciales de Mahoma como
fuente inspiradora de su fe, es indudable su sincera creencia en las visiones
primeras y su fervor de converso. Gracias a ello no flaqueó en los años de
predicación en La Meca, enfrentado a los poderosos y sostenido más por la
solidaridad del clan que por sus escasos adeptos. Para proteger su naciente
comunidad, Mahoma envió un grupo de 80 fieles a Etiopía. La muerte de su esposa
y de su tío le privó de unos apoyos que no alcanzó a sustituir la conversión de
Omar, el futuro segundo califa. Intentó entonces una primera hégira (emigración)
a Ta'if, que fracasó. El segundo intento a Yatrib (Medina, Ciudad del Profeta)
tuvo éxito y Mahoma fue recibido como supremo árbitro entre los árabes, y de
éstos y los judíos.
Las azoras litúrgicas de este período señalan una
aproximación al judaísmo. Pero los judíos se burlaron de la ignorancia bíblica
de Mahoma y su rechazo determinó la adhesión del profeta a la "fe de Abraham",
por encima de las corrupciones de judíos y cristianos. Los clanes judíos fueron
perdiendo vidas, libertad y posesiones. Su doctrina, como se ha dicho, hizo
adeptos en Yatreb (Medina), pero en La Meca fue tan mal acogida que Mahoma tuvo
que huir (16 de julio de 622, fecha en que se inicia la Hégira o era musulmana)
y refugiarse en Medina desde donde inició la guerra santa contra La Meca.
Después de diversas vicisitudes, entró pacíficamente en La
Meca en el año 630, siendo proclamado soberano espiritual y temporal de los
árabes. Un año después (631) la peregrinación a La Meca y a la Ka'ba quedaron
reservadas a los musulmanes; los peregrinos politeístas tenían cuatro meses de
tiempo a partir del decreto para convertirse o salvar huyendo su vida. El 8 de
junio de 632 murió Mahoma, poco después de presidir la "peregrinación de la
despedida" a La Meca, cuyo ritual sigue vigente entre sus fieles.