ilósofo y teólogo (354-430), el más célebre de los padres
de la Iglesia latina. Nació en Tagaste (Numidia) y era hijo de santa Mónica;
tuvo una juventud turbulenta; afanado por la verdad, se afilió a la secta de los
maniqueos, pero las predicaciones de san Ambrosio le convirtieron y le
condujeron a la vida religiosa; fue obispo de Hipona desde donde llevó a cabo
una actividad pastoral y una extraordinaria reflexión intelectual.
Es autor de numerosos escritos. Entre ellos destacan
Sobre la música, de carácter enciclopédico; Confesiones (400), relato
autobiográfico; Sobre la ciudad de Dios (412-426), su obra más
importante, donde se aúnan la defensa del cristianismo con el estudio
filosófico-histórico. Otras obras son Sobre la Trinidad, Sobre la vida feliz,
Sobre el orden, Contra académicos, Soliloquios, Sobre la inmortalidad del alma,
Sobre el libre albedrío, entre otras.
Redactó también numerosos opúsculos polémicos contra las
doctrinas de los herejes donatistas y pelagianos, y comentarios de textos
bíblicos (sobre los salmos y sobre el evangelio de san Juan, entre otros). San
Agustín proyectó por primera vez en el pensamiento occidental la reflexión
humana hacia el mundo interior, con lo que abrió nuevos horizontes a las
inmensas posibilidades no sólo del cristianismo, sino del espíritu humano en
general.
Anticipándose a los siglos, supo contemplar la realidad de
Dios no sólo en hipótesis fundadas en la razón, sino en la intimidad profunda de
la conciencia, por lo que ha sido llamado el primer hombre antiguo que ha pisado
terreno moderno.
Desde el punto de vista teológico, el exmaniqueo se
planteó el problema de eliminar la antinomia libertad-necesidad, resuelta por él
en la doctrina famosa en que concilió la gracia con la predestinación. San
Agustín se festeja el 28 de agosto.