El silencio de mis cartas

Publicado por Editora - MCarmen el Jueves, Marzo 11th, 2010 a las 16:07 pm

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El silencio de estos versos amorosos,

hace que mi corazón, llore gota a gota,

cuando mi alma no encuentra tus hermosos ojos,

y mis sentimientos son para ti, en esta obra.

No sé como expresarme y mis lágrimas me ahogan. 

del desnudo de mi amor y de ti…todo se me antoja.

Me gusta escribirte cartas de amor, 

a lápiz y papel, junto a una taza de café,

 dejando mi esencia de mujer, como una dulce canción, 

y no sé si alguna vez, las podrás leer. 

Cartas de amor, impresas en mi mente,

como un torbellino de aguas mansas, 

ya no aguanto ni un día más, sin verte,

tumbada y pienso en ti…abrazada a mi almohada. 

Estoy inspirada mi cielo, y te escribiré cartas cada día,

 tus rosas siempre adornaran mi sedoso pelo,

mis cartas de amor, sabes que son tuyas y mías,

sabes que te quiero…por tu cariño y por tus besos.

Me gusta estar entre tus cosas,

y lo expreso en mi cartas de amor para ti,

no me gusta ser breve, y juro escribirte otras…

observo desde la ventana, las flores que me regalaste en mi jardín.

El silencio de mis cartas, las guardo en mi viejo baúl,

nunca le prendería fuego, aunque pasara una eternidad,

a través del tiempo, las mimaré con una lazada azul,

y esperaré a que llegue… la triste navidad.

Unas cartas interminables, donde mi amor queda reflejado,  

a ti…te quiero hacer feliz, a pesar del silencio,

donde no oculto, mi mejor secreto guardado, 

y que comprenda la vida, que tú siempre serás el primero.

 Quiero guardar mis cartas escritas en tu corazón, 

aunque sólo sea un segundo, de amanecida,

te querré mil años, y sueño con la eternidad de tus manos, 

y siempre existirán en mi…con tus suaves caricias.

 

 

 

Un trozo de tela malva (Homenaje al día internacional de la mujer)

Publicado por Editora - MCarmen el Lunes, Marzo 8th, 2010 a las 22:08 pm

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HOMENAJE AL DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

UN TROZO DE TELA MALVA

 

Pasó un ocho de Marzo,

hace noventa y nueve años,

sucedió en un taller textil,

Boston era la ciudad.

Mujeres que reivindicaban,

horario y justo jornal,

la tela malva colgaba,

de las barras del telar.

La impaciencia del patrono,

mandó a incendiar el local,

y aquel grupo de mujeres,

no volvieron a opinar.

En señal de este hecho,

algo quedó en el local,

el trozo de la tela malva

que colgaba del telar.

Desde entonces las mujeres

recuerdan este día ya,

para reivindicar su causa,

derechos, libertades,

trabajo e igualdades.

 

El niño que quería una mamá

Publicado por Rosa de invierno el Domingo, Marzo 7th, 2010 a las 12:42 pm

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Érase una vez un niño que quería una mamá.

Todas las noches, se acercaba a su ventana y miraba absorto a la luna, y como si fuera su hada madrina le pedía un deseo:

– Luna, por favor, ¿poqué no me das una mamá?

Pero la Luna no le contestaba.

El niño no perdía su ilusión, y en su imaginación se hacía mil conjeturas. Cómo ansiaba conocer esas manos suaves que le acariciaban, esos brazos fuertes que le abrazaban con ternura, esos labios de miel que besaban sus ojitos, ese pecho mullido donde apoyaba su cabecita y tan plácidamente dormía…

Y las noches iban pasando, y su Luna se ocultaba y de nuevo aparecía. Sin descanso, el niño insistía en su deseo:

– Luna, por favor, necesito una mamá…

Pero la luna sólo le miraba.

Un noche, el niño contemplaba la Luna con la mente ida repitiendo incesante su pedido, y de pronto ella se escondió. El niño pensó que su Luna le había abandonado cansada de escuchar su lamento. Tristé y desolado se acostó, con la vista perdida en el cielo, y soñó.

Entonces, un pequeño resplandor asomó entre las nubes, éstas se apartaron y mostraron una inmensa luna llena que podía alcanzarse con la mano, dos grandes manchas parecían enormes ojos que miraban al niño complacidos. Y entonces una Musa apareció en la bruma, y mirándolo con una tierna sonrisa tomó al niño entre sus brazos y lo llevó contra su pecho en un abrazo interminable. Dulcemente besó su frente y le susurró al oido:

– Duérmete mi niño, duérmete ya…

Mientras, con una voz celestial le cantaba una nana, y el niño la abrazaba fuertemente, sintiendo el calor de su pecho y el latido de un corazón tierno que, cómo música divina, acompasaba su hondo respirar.

Entonces, la Musa y el niño vivieron en sus sueños para siempre. La Luna les había concedido sus deseos.

Sus mentes lo hicieron realidad.

Mi princesa con corona

Publicado por Editora - MCarmen el Viernes, Marzo 5th, 2010 a las 10:42 am

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Siempre supimos que eras adorable,
mi princesa bella con corona,
nunca dudaríamos que fuiste amable,
y tan delicada, como una joya.
Sin ser dueña de castillos,
mi princesa, fue humilde y sencilla,
en su destino, a la orilla del río,
siempre tuvo su carita de niña.
Mi princesa con corona,
eres la musa de mis poemas,
y nunca estarás sola,
siempre tan bella y esbelta.
Todos se enamoraban de ti,
por ser una princesa, con cara de ángel,
y ayudar a los demás, era su fin,
con su gran corazón, lleno de encajes.
La belleza invadía su alma,
su mirada, profunda nostalgia,
por tus ojos, una cascada de agua,
y por tu sentir, amaban tus palabras.
Adoraba a los más pequeños,
ayudaba, por su feliz infancia,
al lado, de los más débiles y enfermos,
y de nuevo, su amable su mirada.
Siempre serás mi musa adorable,
con tu exquisita imagen y elegancia,
repasaré tu sueño y tu carita de ángel,
en estos versos dedicados, desde la distancia.
Hoy te regalo mis rosas blancas,
espero que te perduren siempre frescas,
tú dijiste…los ojos son el espejo del alma,
y tus admiradores, que siempre te recuerdan…
 

Cuando menos se piensa…

Publicado por Xurxo el Miércoles, Marzo 3rd, 2010 a las 18:04 pm

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Cuando menos se piensa, cuanto más se siente , cuando el dolor no es más que gotas de río llegando al ancho mar, hoy logré entrar a donde la Musa que con mucha singularidad nos da el espacio en el cual las almas hablan y la carne se deja estar.

Vivimos del mar, sin lugar a dudas, predilecto e infinito campo donde echamos en cuanto todo nos hace suspirar, desde las orillas y sus huellas, las borradas y las eternas, de amantes y olvidos, de hermoso coral y cristal echo vidrio, hay de todo pero sin más todos hemos caido.

Dejé de vivir apretando los labios, el lamento y su legado, socios furtivos cómplices del más voraz acantilado, bajé de aquel y aprendí a tomar la arena de orilla con las manos sentado, leer y transcribir un oleaje de luna y con sol acompañado, pude estimar que más que comprensión la sabiduría navegaba , en cuanto reconocemos que de lo malo hay tinta para quizás el más sublime verso o quizás practicar a construir el más hermoso silencio.

Pudimos ser amados, etapas de lunas o calendarios, quien diría que al otro día el desamor desembarcaba y fuimos testigos lo que sintieron quienes dejaron de apretar fuertemente nuestras manos.

Mi Limbo, mi mundo, mi silencio,  mío absoluto aquí vivo aquí quiero, es solo decirles que si existen colores en el silencio, que es mejor saber y entender lo que muchos nunca logren comprender, el amor y el desamor son frutos del mismo tallo aun sea el dulce y el agrio, aun muera en el intento por separarlos.

Y mi princesa sigue dormida (acróstico)

Publicado por Editora - MCarmen el Miércoles, Marzo 3rd, 2010 a las 9:13 am

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Y mi princesa sigue dormida, siendo mi bella durmiente.

M ejillas sonrosadas, con ojos color miel y su carita de nácar.
I nmensa armonía me transmites y eres mi ángel de la guarda.

P equeñas son tus manos y las acaricio con todo mi amor.
R osas con olor invanden tu alma, alrededor de tu cama.
I nvestigando el porqué de tu sueño y tu pequeño corazón.
N ecesito saber de ti, verte…y besar tu carita de porcelana.
C almada, sensible y siempre te contaré, mis anhelos más tristes.
E xisten muchos motivos, para no olvidarte jamás cariño mío.
S abiendo que te adoro, y ya empiezan las lágrimas en mis ojos.
A legría le darías a mi vida, si despertarses algún día.

S ensación de impotencia y nada puedo hacer.
I luminas el sendero del camino, mi ángel del cielo.
G racias por seguir ahí, y sabes que te quiero.
U nica para darme paz y serenidad, que tanto necesito a veces.
E terno sueño el tuyo y agarro tu cuna para mecerte.

D onde estés, nunca dejaré de pensar en ti.
O lvidarte es imposible, antes prefiero morir.
R ondando mi rabia y esta vida tan complicada.
M eciéndote y te leo cuentos y te canto una nana.
I lusión por ti y sé que siempre te tendré lejos de mi.
D esde aquí decirte, que te quiero con todo mi corazón.
A cuérdate siempre de estos versos…siempre serán para ti…

Relatos cortos: “Experiencias físico-místicas”

Publicado por Rosa de invierno el Martes, Marzo 2nd, 2010 a las 1:31 am

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No era un escritor al estilo clásico, sino más bien un autodidacta de inspiración tardía. Era un ser, que una vez abandonó tierras adentro y enfiló sus pasos hacia el mar, y le fascinó tanto, que aquella faceta que aun no había despertado en él quedó por décadas postergada.

Entonces, el escritor nonato se convirtió en un explorador de la senda de las sirenas, aquellas féminas imposibles de amar que buscó sin descanso, pero que sólo halló en sus fantasías.

Y la sal penetró en sus venas, y la mar se fundió con su alma. Vivió las experiencias más gratificantes a los sentidos naturales, y a otros que sólo pueden comprenderse desde la intuición, más no desde la razón.

En él, la física de las cosas chocaba violentamente con la pasión inmaterial, intangible…, que suponía la sensación de vivir las dimensiones a través de los poros de su piel, y el viaje a las estrellas en una máquina del tiempo a base de nervios y neuronas interconectados por la mano de un ser omnipotente.

Y la vida le sonrió. Puso en sus manos la tierra, el cielo y, sobre todo, la mar.

¡Ay!, la Mar, con mayúsculas, y en femenino, como debe definirse a esa dama que se cubre con satén azul. Esa diosa que te da sus frutos y con sus olas acaricia tus sueños, pero que también te acoge y te desprecia, te toma y te deja, te besa y te apuñala, te ama… y te hunde en las profundidades de sus entrañas.

Pero, cómo olvidarla sin añorar su mágica atracción. Cómo abandonarla sin temer su ira y las tinieblas abisales de su corazón bravo.

Sus sueños encarnan un delfín, que juega en su seno, se ríe y se mece con el pecho mirando al cielo. y mientras las aguas corta en mil volteretas, ansía el encuentro con su musa, esa sirena que nada en su mente y en un infinito abrazo lo encadena.

Y la vida, de nuevo le mostró un camino.

La senda de las sirenas se perdió y otra se abrió ante sus ojos. Sumergiéndose en las ciencias naturales, descubriendo sus secretos, la física y la química de las cosas más sencillas, aquellas de las que apenas nos percatamos a lo largo de nuestra corta existencia.

¡Qué hermosa y compleja es la vida!, desde la macro a la molecular, y cuan poco sabemos de ella. Sólo es seguro, que nacemos y morimos, pero entretanto nos amamos y descubrimos.

¡¡Qué paradoja!!, la de adquirir el uso de razón, sólo para descubrir que nuestra vida está destinada a la desparición.

Y, entre ambos hechos naturales, aun tenemos la necesidad de obtener conocimiento, de aprender, de experimentar, y de almacenar en nuestros recuerdos los resultados de nuestro saber y entender.

Pero, ¿que sentido tiene adquirir el saber, si no puedes compartirlo? Triste destino el de aquel que lo asume, lo guarda para si y no lo divulga. Triste final, el llevarse consigo las experiencias y negarlo a las generaciones venideras como generoso fruto de su paseo terrenal.

Sólo el egoismo extremo puede llevarnos a las tinieblas portando cargas inútiles para nuestra última morada. Así lo sentía él, y así nació el pseudo-escritor. Y De todo lo narrado, una moraleja deja al lector antes de que la vida lo convierta en la nada:

“Si a lo largo de tu paso existencial,
con fortuna el saber has obtenido,
no lo guardes para cuando estés dormido,
cédelo generosamente en garantía de tu último aval.”

Esta noche…

Publicado por Rosa de invierno el Lunes, Marzo 1st, 2010 a las 3:44 am

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Esta noche estás conmigo pero no te siento,
estás ausente en tu sueño tibio,
tu labios pronuncian otros nombres,
más no es el mío,

Tu brazos me rodean,
pero no es a mi a quien buscas,
esta noche compartimos sábanas,
pero no te tengo.

Mañana omitiré este hecho,
y callaré de nuevo,
yo no preguntaré, tú no lo dirás,
y una vez más mantendré el silencio.

Una mujer endulza tu lecho,
y de sus artes eres preso,
un tremendo peso acarreo,
una losa que me da tormento.

Una mujer endulza tus labios,
pero no soy yo,
un suspiro exhalas pero no es por mí,
Esta noche estás conmigo pero no te encuentro.

Ya no recuerdo cuando me has amado,
llevo a cuestas una cruz y un lamento,
alguna vez te quise,
pero hace mucho tiempo.

Cuando te vayas cierra en silencio,
no vuelvas la vista en tu caminar,
Si regresas, no preguntes donde estoy,
dí que he muerto.