os primeros años del siglo XX son un periodo muy importante en la
historia de la literatura española por la calidad de las obras que
en él se escribieron. Varios movimientos literarios convivieron o se
sucedieron en estos años: a las formas del realismo y naturalismo
del siglo XIX, que continuaron en esta época, vinieron a sumarse el
Modernismo y los escritores de la generación del 98, a los que
seguirían los novecentistas, las vanguardias y la generación del 27.
La historia literaria española entre 1900 y 1939 conoció una de sus
épocas más florecientes. Influida enormemente por los intentos de
reforma de la vida nacional, en los primeros años, reflejó en los
últimos la oposición ideológica de la sociedad, que se manifestó en
los cambios de sistema político y en la guerra civil de 1936-39.

Este periodo se inicia con el triunfo de un movimiento estético (el
Modernismo) de origen hispanoamericano, y con la publicación de las
primeras obras importantes de un grupo de escritores conocidos como
"generación del 98". En común tenían la oposición a las formas
estéticas del realismo del siglo XIX, aunque ideológicamente estaban
bastante alejados: el Modernismo se dirigió a un cambio puramente
estético mientras que los noventayochistas pretendieron una reforma
total de la vida nacional.
En la segunda década del siglo se desarrollan otras dos líneas
literarias e ideológicas: el Novecentismo, que continuaría las ideas
reformistas del 98, y el Vanguardismo, conjunto de movimientos
artísticos que tenían en común el deseo de ruptura con las formas
anteriores con soluciones atrevidas y revolucionarias.
Durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-1929) comienza a
publicar una serie de escritores, a quienes se ha agrupado con el
nombre de "generación del 27". Partieron en su mayoría de las ideas
vanguardistas y de las teorías novecentistas; cultivaron sobre todo
la poesía, género en el que consiguieron uno de los conjuntos más
valiosos de la literatura en lengua castellana.
Durante la República, las preocupaciones políticas y sociales
aumentaron su presencia en el mundo literario; la toma de postura
política se manifestaría de forma más violenta en las obras "de
guerra" y de propaganda escritas durante la guerra civil. Al
terminar ésta, muchos escritores habían muerto y muchos más se
habían exiliado.