El latín (continuación)
n cuanto al bajo latín, sus características se entroncan
directamente en la literatura latina cristiana, pues una vez disuelto el imperio
fue la que dio continuidad al espíritu clásico.
El latín vulgar era el que se hablaba exclusivamente en las
provincias del imperio, y se distinguía del literario en que, además de tener
expresiones o voces que no se empleaban en éste, su sintaxis resultaba menos
complicada. Fue la lengua oficial y litúrgica de la Iglesia católica hasta el
Concilio Vaticano II.
El primer latín tuvo acento de intensidad en la primera sílaba
de la palabra, pero este acento se trasladó hacia la penúltima o antepenúltima
sílaba en la época republicana e imperial.
La lengua clásica tuvo seis casos fundamentales en la
declinación de nombres y adjetivos. Una quinta declinación, no existente en el
indoeuropeo, se desarrolla para nombres derivados de verbos o de raíz acabada en
-ie.
Hasta el siglo III, numerosas inscripciones constituyen una
muestra del latín hablado. Así, la traducción de la Biblia hecha por san
Jerónimo y las obras de san Agustín, constituyen clarísimas manifestaciones del
latín vulgar de los siglos IV y V, respectivamente.
El alfabeto latino apareció hacia el siglo VIII a.C. en la
península Itálica, procedente de una derivación de un alfabeto griego. Sería
hacia el siglo II a.C cuando acaecería la fijación de sus rasgos distintivos, y
la plena instauración frente a los demás alfabetos itálicos. Sus formas
evolucionaron a lo largo de los siglos (ejemplos de la letra capital, rústica y
cursiva), hasta el siglo IV, cuando surgieron las minúsculas.
Numerosas modalidades de letra fueron utilizadas para la
difusión del latín. lo cual dificultaba enormemente la comprensión de un mismo
texto manuscrito en ese idioma, que podía estarlo en letra gótica, romana,
anglosajona, carolina, curial, etc. Por ello, bajo el ideal universalizador del
Renacimiento se creó la escritura humanística, que se basaba en el modelo
carolingio, la cual, aunque lentamente, se fue imponiendo como escritura
manuscrita, llegando hasta nuestros días junto con la escritura en caracteres
impresos.