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Literatura poética
LA POESÍA EN EL SIGLO XX
[DE 1900 A 1939]
Principales poetas: Rafael Alberti |
afael
Alberti nació en El Puerto de Santa María, Cádiz (1902-1999).
Se trasladó a Madrid en 1917. Estudió
pintura, e inició su actividad artística realizando algunas exposiciones.
A
partir de 1922 se dedicó a la poesía, publicando sus primeros versos. En la
Residencia de Estudiantes, conoció a otros autores que tendrían
renombre más tarde, entre ellos Salvador Dalí, el director de cine
Luís Buñuel y, especialmente García Lorca, que animaba las veladas
del grupo.
Pocos años antes de la guerra civil viajó con su esposa, la también
escritora María Teresa León, por Francia, Alemania y la Unión
Soviética. Juntos crearon y dirigieron la revista Octubre.
También realizó una gran actividad política, atacando a la dictadura de Primo de Rivera en
1929; en 1931 ingresó en el Partido Comunista. Ya durante la guerra civil
desplegó una gran actividad de propaganda política y divulgación cultural, pero
al finalizar la guerra tuvo que exiliarse: vivió en Francia, Argentina, Uruguay y Roma.
En 1977, ya en plena transición a la democracia, regresó a España siendo elegido diputado comunista por Cádiz
en ese mismo año, aunque
dimitió poco después.
Alberti recibió numerosos premios y reconocimientos, como el Premio
Lenin de la Paz (1966); en los últimos años de su vida se le otorgó
el Premio Cervantes (1983).
La obra de Alberti giró en torno a dos líneas principales: la
popular y la vanguardista, de signo más culto. Previo a su poesía
política, utilizó temas y motivos populares, a menudo del mundo
andaluz. En cuanto a la línea vanguardista, expresa visión cruel de
la realidad, un mundo sin orden ni esperanza. A partir de 1931 asomó
su preocupación política, que convivió con la nostalgia que le
producía el exilio, y que reflejó en la mayoría de sus libros
posteriores a la guerra civil.
El primer libro poético de Alberti, Marinero en tierra,
recibió el Premio Nacional de Literatura en 1925. Su línea poética siguió la corriente tradicional y
popular, con
influencia de los Cancioneros y de Gil Vicente, como en la obra ya citada Marinero en tierra,
en La
amante (1925) y El alba del alhelí (1927). Posteriormente recibió la
influencia de Góngora, en Cal y canto (1927) y, muy
especialmente, del surrealismo, en el que se pueden incluir las
obras: Sobre los ángeles (1928) y Sermones y moradas
(1929-30), donde ya se vislumbra la preocupación social y
política, que marcaría muchas de sus obras posteriores. En 1934 publicó una elegía a la
muerte de Rafael Sánchez Mejías con el título de Verte y no verte.
La poesía de Alberti con orientación política comienza con Un fantasma recorre Europa
(1933) y De un
momento a otro (1937), continuando después en muchas otras obras escritas
durante su exilio, entre las que destacan: Entre el clavel y la espada (1941),
A la pintura
(1948) que fue versionada nuevamente en 1970, Coplas de Juan Panadero (1949),
Retornos de lo
vivo lejano (1952), Baladas y canciones del Paraná (1954), Roma, peligro para
caminantes (1968), Los ocho nombres de Picasso y no digo más de lo que no digo
(1970) y Canciones del alto valle del Aniene (1972).
Entre sus últimas obras, publicadas tras su regreso a España, podemos citar: Abierto a
todas horas (1979), Fustigada luz (1980) y Versos sueltos de cada día (1982).
Alberti también escribió algunas obras dramáticas, estrenadas tanto
antes como después de la guerra civil, así como varias adaptaciones: la
Numancia de Cervantes, que se representó durante la guerra
civil, o La lozana andaluza, de Francisco Delicado. En estas
obras aparece, al igual que en su obra poética, las mismas
preocupaciones políticas y orientaciones estéticas: El hombre
deshabitado (1930), Fermín Galán (1931), El adefesio (1944),
El trébol florido (1954), La gallarda (1954), Noche de guerra en el Museo del Prado (1956) y La
pájara pinta (1978).
Alberti también publicó en prosa dos tomos de memorias con el título
de La arboleda perdida, en 1942 y 1987.
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