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Literatura poética
LA POESÍA EN EL SIGLO XVII
Principales poetas:
Luís de Góngora |
acido en Córdoba (1561-1627), Luís de Góngora y Argote fue
creador y máximo representante del culteranismo. Estudió en su ciudad natal,
probablemente en un colegio de jesuitas, y más tarde pasó a Salamanca, donde se
dedicó a las humanidades, derecho y matemáticas.
Viajó por España motivado por ocupar un cargo eclesiástico
sencillo. En 1603 vivió en Valladolid, donde se situaba por entonces la corte y,
a partir de 1617, residió en Madrid cuando la corte se estableció en esta
ciudad. A pesar de sus intentos, no llegó a conseguir un cargo relevante. Pasó
graves necesidades económicas, y en 1626, enfermo y perdida la memoria, se
retiró a su tierra donde murió al poco tiempo.
La obra de Góngora, que tuvo una gran divulgación por copias
manuscritas, suscitaron una gran polémica literaria en su tiempo, e incluso personal, entre
los detractores y partidarios de su estilo poético, que se valía de variados
recursos literarios, como cultismos léxicos y sintácticos, hipérbatos e hipérboles, aliteraciones para producir musicalidad, metáforas
atrevidas, repeticiones y correlaciones, etc.. Quevedo y Lope de Vega fueron
enemigos acérrimos de Góngora, e intervinieron vivamente en la polémica.
Se distingue la obra de Góngora en poemas menores y poemas
mayores: los poemas menores lo componen más de 200 composiciones de arte menor,
letrillas, romances, canciones, villancicos... Cabe citar Angélica y Meodoro,
que procede de Ariosto; Amarrado al duro banco, tema de cautivos;
Dejad los libros ahora, de carácter burlesco; Noble desengaño, de
tipo lírico. También presentan una gran variedad las letrillas: líricas, No
son todo ruiseñores; satíricas, Ándeme yo caliente, etc. También se
incluyen en este grupo, los sonetos, considerados como los más bellos de
la poesía española (ejemplo del famosísimo A Córdoba); se caracterizan por su intención satírica y por su profunda
agudeza intencional, aunque también los hay de tema amoroso: Mientras por
competir con tu cabello.
Ente los poemas mayores destacan: la Fábula de Polifemo y
Galatea
(1612), escrita en octavas reales, donde se narran los amores de Acis y Galatea y la venganza del gigante
Polifemo; es una obra de gran originalidad, no por el tema, que es clásico y procede de las
Metamorfosis de Ovidio, sino por la manera en que lo trata Góngora, a base de
metáforas, cultismos, giros latinizantes, etc. Aquí Góngora se vale de un motivo
mitológico más (los motivos mitológicos eran muy utilizado por otros autores de
la época) para poner en práctica sus ideas poéticas y habilidad para crear un
nuevo lenguaje poético.
Otra gran obra fue Soledades
(1612-13), cuyo valor es más lírico que narrativo pues su argumento es un
pretexto para llegar a la estilización total de la naturaleza, y donde Góngora
busca conseguir el halago constante de los sentidos. Las Soledades era un
proyecto de Góngora que pretendía abarcar cuatro poemas que describiría la
naturaleza a partir de las distintas fases vitales de una persona, pero no
consiguió acabarlas, pues sólo escribió dos, quedando también la segunda
incompleta. La métrica utilizada fue la silva. En 1617 escribiría la Fábula de Píramo y Tisbe.
Este segundo grupo de poemas mayores pertenece a una época de
Góngora cuya línea divisoria estaría entre 1600 y 1610, y que definiría un
estilo plenamente culterano, al que más tarde representaría y daría nombre
siendo conocido como estilo "gongorino".
A pesar de las críticas que suscitó su poesía, que se vieron
reflejadas en obras de sus oponentes, como Antídoto contra las Soledades,
de Juan de Jáuregui, o Aguja de navegar cultos con la receta para hacer
soledades en un día, de Quevedo, Góngora tuvo un gran prestigio incluso en
vida, y se le consideraba como uno de los mejores poetas castellanos. Numerosos
comentarios se realizaron sobre su poesía desde el siglo XVII, al igual que sus
seguidores, entre los cuales se encontraban el Conde de Villamediana, Pedro Soto
de Rojas o sor Juana Inés de la Cruz.
Góngora trató variados temas: mitológicos (los más conocidos),
amorosos, burlescos y satíricos, religiosos, filosóficos, etc., y también escribió teatro (Las firmezas de Belisa, El doctor Carlino),
aunque con escaso éxito.
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