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Literatura poética
LA POESÍA EN EL SIGLO XVI
Poetas destacados: San
Juan de la Cruz |
acido en
Fontiveros, Ávila (1542-91), de una familia pobre, su nombre era Juan de Yepes. A
la vez que trabajaba, estudiaba gramática y retórica en el colegio de la
Compañía en Medina del Campo; también estudió en la Universidad de Salamanca,
donde asistió a las clases del Brocense y, probablemente, estableció contacto
con fray Luís de León.
Ingresó en los carmelitas a los 21 años, y Teresa de Jesús lo ganó en 1567
para su causa reformadora, convirtiéndose en un maestro espiritual indiscutible.
Sin embargo, los recelos y ataques de los frailes Calzados le persiguieron
incluso de forma violenta, acusándole de desviaciones iluministas. Estuvo preso
en Toledo (1577), de donde escapó. Agotado y enfermo se retiró a Úbeda,
Andalucía, donde murió.
Nunca publicó su obras, posiblemente para evitar a la Inquisición. En 1618 se editaron la
Subida al Monte Carmelo, Noche oscura del
alma y Llama de amor viva, que, junto al Cántico espiritual (1627),
inspirado en el Cantar de los Cantares y una de las mejores obras de la poesía
española, constituyen la casi totalidad de su producción literaria.
La obra poética de San Juan de la Cruz, a pesar de escasa en cantidad, está sin
embargo en uno de los primeros lugares de la poesía castellana; es de un
exquisito lirismo, y los comentarios en prosa de sus propios versos son de alta
expresividad y valor místico.
El estilo y la estrofa utilizada (la lira) proceden de la poesía petrarquista,
de la que tomó recursos y tópicos amorosos para escribir unos versos religiosos
en los que expresa la mística unión del alma con Dios, con símbolos tomados en
muchos casos de la Biblia.
Tanto en las obras en prosa como en verso, su doctrina aparece expuesta con gran
claridad, pero la profundidad de los conceptos y el tono de ellas impidió su
llegada a grandes sectores, y sólo los más cultos pudieron admirar su alto nivel
literario.
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