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Literatura poética
LA POESÍA EN EL SIGLO XVI
La poesía épica |
Introducción
a épica fue un género que tuvo un gran prestigio en el siglo XVI; sin embargo,
al menos en la literatura castellana, no produjo obras que llegaran a la altura de
la poesía lírica, a pesar de sus muchos cultivadores. De los miles de versos
épicos castellanos del Renacimiento, sobresale solamente La Araucana
(1569-1589), de Alonso de Ercilla (1553-1594).
La épica, como en el resto de géneros del siglo XVI, tomó como
modelo a los clásicos latinos y los escritores italianos. Los poetas cultos del
Renacimiento ignoraron las epopeyas medievales y no ejercieron ningún influjo en
sus obras. Los clásicos que fueron imitados y que sirvieron de guía fueron
Virgilio (Eneida) y Lucano (Farsalia), en cuanto a los latinos; y
Ludovico Ariosto (Orlando furioso, 1516) y Torquato Tasso (La
Jerusalén Libertada, 1580), en cuanto a los italianos.
Por su parte, en cuanto a la forma, se utilizó casi exclusivamente una estrofa, la octava
real, de origen italiano, y la obra se dividió en cantos o libros, como los poemas
épicos clásicos.
Principales poemas
épicos del siglo XVI
La mayoría de los poemas épicos de este periodo se escribió durante la segunda mitad del siglo XVI y comienzos
del XVII. Entre los más importantes se distinguen:
De historia contemporánea: La Carolea (1560), de Jerónimo Sempere;
Carlo famoso (1566), de Luís Zapata; la citada La
Araucana (1569, 1578 y 1589), de Alonso de Ercilla.
De tema religioso: Christo Pathia (1552), de Juan de Quirós;
La Christiada (1611), de Diego de
Hojeda.
Burlescos: La mosquea (1615), de José Villaviciosa;
La gatomaquia (1634), de Lope de Vega.
De épica italiana: La hermosura de Angélica
(1602), Jerusalén conquistada (1609),
ambas obras de Lope de Vega.
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