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Literatura poética
INTRODUCCIÓN HISTÓRICA
La poesía épica
7ª parte |
Los ciclos épicos
(continuación)
Ciclo del Cid
l Ciclo del Cid también trata temas del ciclo castellano, pero en este caso
restringidos al héroe histórico Rodrigo Díaz de Vivar "El Cid", y a las disputas
entre los hijos y herederos de Fernando I, el monarca castellano que repartió
sus reinos al morir.
Se conserva casi completo un único poema de este ciclo, el Poema del Mío
Cid, que constituye además la primera obra de importancia de la literatura
castellana.
Otros poemas del Ciclo del Cid, que se han sabido de su existencia por
refundiciones del siglo XIV y el Cantar de Sancho II, son Las Mocedades de
Rodrigo, que también se ha perdido.
El Poema de Mío Cid
Este poema se conserva casi completo. Se le supone
escrito a finales del siglo XII o comienzos del XIII por un autor desconocido
(algunos críticos consideran que es obra de dos poetas), y la única versión que se conserva es la que fue
copiada por Per Abbat en un manuscrito de 1307.

Detalle de una página
manuscrita del Cantar de Mío Cid firmada por Per Abbat
Consta de 3730 versos de métrica irregular, con
versos en los que predominan las 14 y 16 sílabas, agrupados en series
monorrimas. La obra pertenece a la Biblioteca Nacional de España desde 1961, y
sólo faltan unos cuantos versos al principio del poema y unos pocos más en otras
partes.

El tema de este poema es el honor de su
protagonista, el Cid Campeador, el cual perdió y recuperó por diferentes causas;
en un principio por ser condenado a destierro, y más tarde recuperado por sus
conquistas y el perdón real. Nuevamente lo pierde ante la afrenta sufrida por
las hijas del Cid a manos de los infantes de Carrión, siendo recuperado otra vez
tras el duelo del Cid y sus hombres con los infantes, que son vencidos.
El contenido del poema está dividido en tres
partes o cantares:
"Cantar del destierro"
El rey destierra al
Cid, partiendo éste con sus amigos y vasallos, tras despedirse de su
mujer e hijas. El Cid y sus hombres luchan contra los árabes
consiguiendo sucesivas victorias hasta la conquista total de Valencia.
Parte del botín incautado es enviado al rey por el Cid, con el objeto de
recuperar su honor y obtener el favor real.
"Cantar de las bodas"
Alfonso VI se
entrevista con el Cid, y en señal de reconciliación acuerda la boda de
sus dos hijas con los Infantes de Carrión. Aunque estos matrimonios no
le agradan, el Cid acepta como lealtad al rey.
"Cantar de la afrenta de Corpes"
Los
infantes de Carrión muestran su cobardía en la corte valenciana y son
ridiculizados ante el Cid, por lo cual deciden vengarse en sus esposas
(las hijas del Cid), que el cantar especifica mediante maltrato, azotes
y abandono de ambas en el robledal de Corpes. El Cid reclama justicia
ante el rey, y los infantes son derrotados por los caballeros del Cid,
recuperando el honor perdido. Como muestra de ello, se pactan nuevas
bodas de sus hijas con los herederos de Navarra y Aragón. El poema
culmina con la noticia de la muerte del Cid.
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