a literatura popular vasca se manifestó en las diferentes formas clásicas, como
la poesía o el teatro, aunque con características propias, y en algunos casos
con orígenes inciertos o que se pierden en la historia.
La poesía popular
La poesía popular vasca tiene tres manifestaciones características:
La poesía decorativa: Se le ha denominado así por analogía con la pintura y
escultura decorativas. Es un tipo de poesía donde las palabras carecen de
significado, sólo sirven por su sonoridad. Su única finalidad es crear
sugerencias en el oyente mediante el ritmo y los sonidos. Así, pueden servir
como canciones de cuna, de corro infantil, etc.
Las coplas antiguas "kopla zaharrak": Son poesías que se cantaban en las
rondas nocturnas de postulación durante fechas señaladas: Navidad, Año Nuevo,
San Juan y Carnaval. Están en relación con las poesías decorativas, pues muchas
veces no existe unión entre el significado de las distintas partes de la copla.
El bersolarismo: Sobre los orígenes del bersolarismo no hay datos seguros.
Parecen remontarse a la Edad Media, pero sólo disponemos de testimonios a partir
del siglo XVIII. El bersolarismo es, sin duda, la manifestación más completa de
la literatura oral vasca y la más popular. En las zonas rurales, sobre todo, la
afición al bersolarismo es enorme y los concursos entre bersolaris siguen
levantando gran expectación.
El bersolarismo es poesía cantada e improvisada. Lo más frecuente es que el
bersolari improvise sus versos en público, ya sea en contienda con otros
bersolaris o solo. Para salir bien del paso, el bersolari debe poseer unas
increíbles dotes de agilidad mental, memoria, ingenio, agudeza y humor.
La técnica empleada para la improvisación de las estrofas se denomina "atzekoz
aurrera" (de atrás hacia adelante), porque es el verso final el que marca la
rima de los versos anteriores. El bersolari suele guardar los mejores golpes de
efecto para este verso final.
El teatro popular
De las manifestaciones teatrales antiguas y medievales sólo quedan testimonios
del teatro popular suletino, que se extendió por Zuberoa y Baja Navarra, pero
fue ajeno a las demás provincias. Hoy se sigue representando.
Las obras del teatro popular suletino reciben el nombre de pastorales. Dentro de
ellas hay tres grupos:
Las tragedias: Son las más importantes. Están relacionadas con el teatro
litúrgico medieval. En ellas se representan dramas heroicos o legendarios, con
temas sacados de la Biblia, de la antigüedad pagana, de la historia de Francia,
etc. Estos dramas ofrecen siempre un episodio de la lucha entre el Bien y el
Mal, entre Dios y Satán. Las representaciones se hacen al aire libre, sobre un
escenario rudimentario. Van precedidas de un prólogo y seguidas de un epílogo, y
duran de cinco a seis horas. Pero la técnica teatral es muy simple: no hay
división en actos ni escenas, ni se respetan las unidades de lugar, tiempo y
acción. La danza y la música forman parte del espectáculo.
Las comedias de Carnaval: Sólo se han conservado tres de este tipo. En todas
ellas, el tema es una variante de la batalla entre Don Carnal y Doña Cuaresma.
Las farsas chariváricas o "astolasterrak": Son breves comedias de costumbres
que se inspiran en asuntos cotidianos, generalmente en torno al matrimonio.
Aunque poseen una finalidad moralizante, el lenguaje empleado es desenfrenado y
obsceno, lo que hizo que fuesen perseguidas y prohibidas.