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Lengua

GRAMÁTICA

Partes y conceptos fundamentales - 5ª parte

 


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Las partes de la oración (continuación)


Palabras gramaticales

e la anterior clasificación han quedado fuera las llamadas palabras gramaticales, es decir, no autosemánticas: las que funcionan como nexos o enlaces (preposición y conjunción), y el artículo.

Palabras gramaticales Nexos Preposición
Conjunción
Determinantes Artículo y otros

Los nexos son palabras especializadas en marcar la relación entre otras: las preposiciones (a, ante, bajo, con, ...) unen dos elementos y subordinan el segundo al primero; las conjunciones (y, o, como, aunque, ...) relacionan, o bien palabras de similar jerarquía sintáctica, o bien oraciones, sean éstas de la misma jerarquía, sea una de ellas subordinada a la otra.

Respecto al artículo (el/la) es en realidad un morfema del nombre, al cual presenta en el habla y con el que concuerda en género y número; también puede sustantivar.

Desde hace un tiempo, se ha generalizado el término determinante, denominación que se aplica a artículos y adjetivos determinativos (demostrativos, posesivos, etc). Los determinantes se definen esencialmente por su función -dentro del sintagma nominal actualizan o presentan al nombre- y no por su forma.

El pronombre

Constituye una categoria problemática para su definición. ¿Se trata de palabras autosemánticas o gramaticales? Lo más común, hoy, es considerar que se trata de palabras autosemánticas en cuanto que sustituyen a otras que efectivamente lo son:

La muchacha cantó Ella cantó
Empezó la novela La empezó
Desea vivir Lo desea
El niño vino El niño que vino es su hijo

Sin embargo, tal y como vemos en los ejemplos, no significan sino por alusión, bien a una situación extralingüística, bien al contexto lingüístico.

La interjección

La gramática tradicional situaba a la interjección entre las partes de la oración. Hoy es más general considerar que no cumple ninguna de las funciones oracionales, sino que equivale a toda una oración (de tipo exclamativo: la interjección tiene siempre entonación exclamativa).

Característica de las funciones expresiva y apelativa del lenguaje, la interjección (¡oh!, ¡ay!, ¡ba!, ¡eh!...) expresa sintéticamente el mundo afectivo del hablante, el cual responde de manera espontánea a una situación inmediata.

Pese a su carácter espontáneo y elemental, y, en algún caso, a la extraña agrupación de fonemas para el castellano (¡psche!, ¡chist!) las interjecciones son signos lingüísticos propiamente dichos, y no, desde luego, gritos: como cualquier palabra, significan por acuerdo y convención, es decir, son arbitrarias, y cada lengua tiene las suyas propias.

Suelen distinguirse dos clases de interjecciones: las propias (¡ba!, ¡ea!, ¡huy!, ¡oh! ...) y las impropias (¡alto!, ¡hombre!, ¡toma!, ¡vaya! ...), esto es, palabras de otra clase, nombres y verbos sobre todo, que se especializan y fijan como interjecciones. Se habla también de locuciones interjectivas, para referirse a grupos de palabras equivalentes a interjecciones y que están en el límite con las oraciones exclamativas. (¡Por Dios!, ¡Menos mal!)

¡ah! ¡ajá! ¡ay! ¡bah! ¡ca! ¡chist! ¡ea! ¡hale! ¡hola! ¡huy! ¡oh! ¡olé! ¡psche! ¡quia! ¡uf! ¡uy! ...

¡alto! ¡anda! ¡arrea! ¡diablos! ¡hombre! ¡porras! ¡toma! ¡vaya! ¡ahí va! ¡venga! ¡arre! ¡caray! ...

Las interjecciones forman un conjunto abierto, pues existe la posibilidad de incorporar a él palabras léxicas que se fijan como tales.

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