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Cita para la reflexión: "Hay gentes tan llenas de sentido común, que no les queda el más pequeño rincón para el sentido propio" (Miguel Unamuno)



Lengua

GRAMÁTICA

La oración - 3ª parte

 


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La relación sujeto-predicado (continuación)


Oraciones unimembres

ista la anterior estructura sujeto-predicado, hay que decir que no todas las oraciones presentan esta misma estructura, al menos aparentemente. Así pues, enunciados como los siguientes:

"¡La puerta!"

"¡Qué suerte!"

"Buenas noches",

se dejan describir como oraciones en la medida en que poseen un sentido completo y se encuentran perfectamente delimitados por pausas que expresan su autonomía semántica y gramatical; pero no es posible distinguir en ellos sujeto y predicado. Se denomina a este tipo de enunciados oraciones unimembres. Algunos gramáticos entienden que son oraciones propiamente dichas, con una estructura lógica subyacente en la que sí se encuentran sujeto y predicado, de las que por elipsis se han suprimido los elementos fácilmente inteligibles por el contexto o la situación:

"¡(Cierra) la puerta!"

"¡Qué suerte (has tenido)!"

"(Te deseo) buenas noches"

Otros, opinando que en este caso se usa el concepto de elipsis de manera poco justificable, no las consideran oraciones propiamente dichas, sino enunciados fragmentarios o fragmentos.

Son también oraciones unimembres las oraciones impersonales:

"Ha nevado en Barcelona"

"Hay demasiado ruido"

Fragmentos

Las oraciones unimembres del primer tipo, citadas anteriormente, y otras como:

"Una cerveza, por favor"

"¿Cuánto?"

"Un momento",

pueden explicarse sencillamente sin necesidad de recurrir al concepto de elipsis, pues habría que entender elididos en muchos casos el sujeto y predicado, elementos básicos de la oración. Podemos tratarlas como enunciados de un tipo característico, semejantes a oraciones por su sentido completo y por ser unidades de entonación, pero diferentes de ellos por carecer de los constituyentes sujeto y predicado.

Suelen llamarse frases o fragmentos y abundan en la lengua hablada; el contexto lingüístico o la situación extralingüística les dan un sentido completo y preciso, y suelen ser preguntas ("¿por dónde?"), respuestas ("a la estación de Atocha"), exclamaciones ("¡increíble!"), muletillas ("¿vale?"), refranes y expresiones fijas de la lengua ("mas vale pájaro en mano que ciento volando"; "nada del otro mundo"), fórmulas de cortesía ("gracias"), de saludo ("buenos días"), de mandato ("en pie"), juramentos, palabras mal sonantes, interjecciones, etc.


La vida diaria está llena de mensajes, que en su mayoría tienen más forma de fragmentos que de oraciones. Son avisos, reclamos, órdenes, eslóganes, etc.

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