 |
Historia y Arte
EL SIGLO XX
Pintura y escultura -
23ª parte |
Después de la 2ª Guerra Mundial (continuación)
Las nuevas formas de expresión artística (continuación)
anto el environment como el happening tenían su origen remoto en el Dadá y
había en ellos algo de provocación y de rechazo al sistema de comercialización
del arte, ya que no eran objetos susceptibles de venta. A pesar de ello, pronto
se comenzaron a comercializar las fotografías o los diseños de estos
espectáculos.
Ya en los años sesenta y en gran medida como derivación de los montajes hizo
su aparición el Arte povera (arte pobre) que pretende transmitir extrañas
percepciones de los objetos que utiliza que, por lo general, son materias o
productos de la naturaleza (plantas, tierras, arcillas húmedas, etc.) que sufren
procesos de deterioro durante el tiempo que son expuestos.
Esta utilización de una parte de la naturaleza fue el primer paso para llegar
al Land art, o arte de la tierra, que aparece así como un arte modificador de la
realidad natural a la que recrea en su propio marco en un espectáculo que se
fotografía o se filma desde el inicio del proceso de modificación hasta el
resultado final del mismo. Así el Land art ha movido tierras con palas
excavadoras, cortado grandes bloques de témpanos de hielo a los que ha dado
formas concretas o ha tendido gigantescas cortinas de un lado a otro de un
valle.
Otra manifestación diferente fue el denominado Body-art, o arte del cuerpo,
en donde cada artista pone en actuación su propio cuerpo como expresión
artística. En el Body-art es frecuente la autoviolencia corporal como fórmula de
provocación.
En los últimos años muchos de los contenidos de estas tendencias se han hecho
patentes, de nuevo, en manifestaciones como las Performances, auténtica mezcla
de happening y del body-art, que con frecuencia se recogen en vídeo para su
posterior comercialización.
Por otro lado, el propio medio del vídeo con todas las posibilidades técnicas
que ofrece de manipulación de la imagen electromagnética y en combinación con
los microprocesadores está creando todo un nuevo mundo de expresión artística.
Ciertamente se trata de un arte muy tecnificado y aún en fase de investigación,
pero que ya ha dado como fruto novedades de interés, producidas por los que se
denominan vídeo-artistas.
Así la digitalización de la imagen y su infinita gama de posibles
manipulaciones a nivel de formas, de color o incluso de textura; o la creación
de imágenes sintéticas en un campo que comienza a explotarse y que cuenta con la
enorme ventaja de una capacidad divulgativa como jamás se ha dado en la historia
de la comunicación. Lo que todo ello pueda deparar es aún una incógnita y aunque
no ha de suponer la anulación de las formas artísticas tradicionales, sin duda
ejercerá influencia sobre ellas, lo que demuestra que el arte es algo vivo que
evoluciona en la misma medida que la humanidad y las condiciones que ésta
genera.
|