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Historia y Arte

EL SIGLO XX

Las manifestaciones artísticas - 1ª parte

 


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Introducción


 

 finales del siglo XIX todas las manifestaciones artísticas habían llegado a un punto de ruptura con el pasado como no se había producido en varios siglos. La pintura impresionista y, más aún, el postimpresionismo de Van Gogh, Gauguin o Cézanne proponían una nueva forma de ver la realidad distanciándose de la misma; en escultura, Rodin había hecho otro tanto al romper con la tradición neoclásica; y en arquitectura, la aparición de nuevos materiales y de nuevas necesidades culminó con las nuevas propuestas estéticas de arquitectos como los de la Escuela de Chicago.

Ya en el siglo XX la pintura fue la manifestación artística que, siguiendo esa línea de ruptura, iba a ofrecer una mayor capacidad renovadora en el mundo del arte. En los primeros años de la centuria aparecen ya varias de las corrientes estilísticas que habían de desarrollarse en las décadas siguientes y cuyo rasgo común fue su distanciamiento de la realidad.

La escultura, en términos generales, siguió el camino marcado por las tendencias pictóricas y vio ampliado su horizonte estético con el empleo de nuevos materiales a pesar de la diferente y menor demanda de esta forma artística.

La arquitectura, por su parte, tuvo una evolución más independiente, aunque no totalmente exenta de la influencia de las corrientes estilísticas. Las nuevas necesidades y los nuevos materiales fueron los condicionantes más intensos de esta manifestación que evolucionó paralelamente a un nuevo concepto de estética, el del diseño industrial.

Arte y sociedad


El desarrollo del arte del siglo XX se ha producido bajo un amplio mundo de influencias que subrayan la relación arte-sociedad. De ese modo, es fácil encontrar notables paralelismos entre el pensamiento filosófico-científico y el mundo del arte. Así, tras el expresionismo o el dadá, es fácil descubrir la huella del nihilismo de Nietzsche; el subjetivismo filosófico ayuda a entender esa necesidad que los artistas tienen de encontrar un estilo personal; el futurismo no es ajeno a ciertas teorías científicas como las de Einstein y el surrealismo no hubiera sido posible sin la obra de Freud.

Otro tanto cabe decir de la influencia del ambiente; en este sentido la negación que hizo el movimiento dadá de todo el arte del pasado no difería apenas del deseo de olvidar la reciente tragedia que acababa de suponer la Primera Guerra Mundial; con un sentido semejante, el cambio de la realidad cotidiana por la realidad del inconsciente que proponía el surrealismo, no fue otra cosa que un intento de evasión en una época de posguerra y de crisis económica.

Tampoco fue ajeno el universo del arte a otro tipo de cambios o novedades como la aparición de nuevos medios de comunicación o nuevas formas de manifestación artística. Así la mejora de las técnicas de impresión, los avances en fotografía o la aparición del cine y más tarde de la televisión, supusieron un nuevo mundo de posibilidades capaz de ofrecer una plasmación de la realidad de gran perfección y viveza, que reforzó la tendencia al alejamiento de la realidad en la pintura y escultura. De ese modo se llegó, o bien a la abstracción, donde la forma pierde toda vinculación con la realidad, o al surrealismo, donde las formas, aun siendo reales, se conjugan en una completa irrealidad.

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