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Cita para la reflexión: "La historia es la suma total de todas aquellas cosas que hubieran podido evitarse" (Konrad Adenauer)



Historia y Arte

EL SIGLO XIX

Manifestaciones artísticas - 1ª parte

 


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Introducción


 

a evolución artística del siglo XIX supone, en muchos de sus aspectos, una magnífica muestra de las contradicciones políticas, sociales y económicas de su tiempo. En el marco de una realidad en constante cambio que se dirigía con decisión hacia el siglo XX, es decir, hacia la modernidad, el arte, y en especial la pintura, sostuvo una lucha evidente por la búsqueda de nuevas formas de expresión capaces de acomodarse a los nuevos tiempos y de romper definitivamente con un pasado que aún mantenía lazos con el arte medieval.

De ese modo, el siglo XIX, que se abrió aún con el Neoclasicismo heredado del siglo XVIII, no comenzó su andadura artística propia hasta después de 1830 con la aparición del Romanticismo pictórico. La nueva tendencia, no obstante, tendría como reacción, veinte años más tarde, el Realismo que deseó dejar constancia, a través de un marcado carácter social, de la situación y la mentalidad generada tras los fracasos políticos de 1848.

No obstante, ni el Romanticismo como expresión artística del nuevo gusto burgués, ni el Realismo como opuesto a ese gusto fácil y placentero de la cómoda burguesía, supusieron una radical ruptura con un pasado artístico en el que el Romanticismo encontraba sus temas y sus formas y el Realismo era continuador de una visión realista de la naturaleza que se remontaba, cuando menos, al Renacimiento. La ruptura artística no llegó hasta la aparición del Impresionismo, cuya nueva manera de ver ya fue, por completo, la manera de ver de una nueva época.

En términos generales la evolución artística del siglo estuvo marcada por la pintura, ya que la producción escultórica fue limitada y nunca llegó a despertar el interés suscitado por la pintura. En este sentido hay que destacar que el siglo XIX, a partir del paso de la cultura aristocrática a la cultura burguesa, supuso la aparición del concepto de público, tal y como lo entendemos hoy. En efecto, la obra de arte ya no interesa a unos pocos solamente, sino que a través de las exposiciones, los salones anuales y los debates mantenidos en la prensa sobre las creaciones de los artistas se hizo materia de interés público mucho más generalizada.

Por lo que respecta a la arquitectura, ésta se vio sometida a influencias diferentes de las que sufrió la pintura, con lo que ya no se pudo hablar de estilos únicos para ambas manifestaciones artísticas. De esas influencias o condicionantes diferentes, la aparición de nuevos materiales de construcción fue el elemento decisivo que dio a la arquitectura del XIX su propio camino de evolución.

Del Neoclasicismo al Romanticismo


Las diferencias, en pintura, entre Neoclasicismo y Romanticismo no son siempre fáciles de establecer cuando se trata de referirse a artistas y a cuadros concretos, pues muchos de los pintores de la primera mitad del siglo XIX compaginaron, aun sin saberlo, ambas tendencias en su obra. El problema se agudiza por el hecho de que el Romanticismo, en su ansia de buscar la libertad individual, no dio lugar a un lenguaje plástico concreto, a una forma de pintar que lo caracterizara y diferenciara de los demás estilos.

No cabe más remedio, pues, que determinar cuáles fueron los presupuestos que fundamentaron el Romanticismo e intentar después rastrearlos en cada obra y en cada artista. Así se descubrirán artistas de profundo sentimiento romántico que se expresaron a través de la plástica academicista neoclásica y artistas neoclásicos que no dejaron de sentir la influencia, cuando menos temática, del espíritu romántico, como sería el caso de Ingres.

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