 |
Historia y Arte
EL MUNDO ROMANO
Introducción/generalidades - 4ª parte |
La herencia de la cultura griega (continuación)
as sucesivas conquistas romanas no hicieron más que aumentar esa influencia
al ser ocupados todos los territorios metropolitanos y coloniales de los
griegos, que, la mayor parte de las veces, se dejaron someter por Roma casi sin
ofrecer resistencia y salvaguardando así de la destrucción su propia obra
cultural.
Durante varios siglos el potencial humano del mundo latino estuvo ocupado en
la conquista de gran parte de los territorios que habrían de configurar el
futuro imperio, sin tener demasiado tiempo para generar una cultura
estrictamente propia y recurriendo, con el natural sentido práctico de los
romanos, a la adopción de la cultura más prestigiosa y difundida del
Mediterráneo. Probablemente fue ese prestigio lo que indujo, desde finales del
siglo III a. de C., a que se generalizara, entre las clases acomodadas, la
costumbre de tener entre el servicio doméstico a un esclavo griego instruido,
que se encargara de la educación de los hijos.
Estos pedagogos (etimológicamente "el que conduce a los niños", pues entre
sus obligaciones estaba la de acompañar a los niños a la escuela cuando la
educación se completaba fuera de casa) no fueron los únicos enseñantes griegos
que ejercieron en Roma, ya que, durante la República, la participación en la
vida política hizo que se valoraran los estudios de retórica y oratoria y, como
en esas materias los griegos eran maestros desde hacía siglos, pronto
aparecieron en Roma, para ocuparse de los altos estudios de los jóvenes, los
llamados rétores, que con reglas y preceptos totalmente griegos se ocuparon de
preparar a los futuros hombres públicos.
La influencia de estos educadores pronto hizo del griego la lengua culta de
la época y su actividad fue determinante en el proceso de helenización del mundo
romano.
Buen ejemplo de esa influencia fue la costumbre de culminar la educación de
los jóvenes patricios romanos con un viaje a Grecia, en el que se ampliaban los
conocimientos adquiridos, entrando en contacto directo con la civilización de la
que llegaron a considerarse herederos.
Algo semejante sucedió con los artistas, ya que con frecuencia eran traídos
de Grecia maestros y artesanos que debían trabajar en el embellecimiento de
ciudades o casas de los poderosos, transmitiendo con ello toda la tradición
artística de la Grecia clásica y sobre todo helenística.
En materia religiosa, la concepción panteísta de los latinos hizo enormemente
sencilla la asimilación de casi todas las divinidades griegas que en la
narración mitológica simbolizaban tanto fuerzas de la Naturaleza como
actividades humanas.
En otros muchos aspectos, los romanos fueron deudores de los griegos, pues
resulta sencillo encontrar influencias evidentes en literatura, filosofía,
música y en casi todas las ciencias propias de la época.
Quizá la culminación de la influencia griega en el mundo latino quedó
recogida a modo de síntesis en la Eneida, poema épico de Virgilio según el cual
Octavio Augusto era descendiente de Eneas, un héroe troyano que viaja en un
complejo periplo, semejante a la Odisea, desde Troya a Italia, en donde tendrá
que luchar contra los latinos, como en la Ilíada, para conquistar el Lacio. La
Eneida fundía, pues, en una evidente continuidad la tradición y la cultura
griegas con la grandeza de Roma, ensalzada a lo largo de casi todo el poema.
|