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Historia y Arte
PREHISTORIA
La Edad de los Metales -
2ª
parte |
Las culturas europeas de los primeros metales
oincidiendo con la expansión del cobre y, poco después, del bronce, se producen
en Europa ciertos movimientos culturales de importancia que se ponen de
manifiesto a través de los llamados monumentos megalíticos (grandes piedras).
Las culturas megalíticas parecen tener su origen en la actual Bretaña francesa,
desde donde se difundieron hacia el sur de Inglaterra, la península ibérica y
Centroeuropa.
Las construcciones con grandes piedras dieron lugar a muy diversos tipos de
monumentos, pero los más frecuentes fueron los dólmenes y los menhires. El
dolmen estaba constituido por una o dos grandes piedras dispuestas en posición
horizontal sobre dos o más piedras de disposición vertical. Los dólmenes, en
algunos casos, se utilizaron como indicadores de enterramientos colectivos.
El
dolmen puede ser considerado el primer edificio de la humanidad, entendiendo
como tal la disposición de elementos constructivos para cubrir un espacio con
una finalidad concreta. Los menhires fueron simples piedras de gran tamaño y
forma alargada que se clavaban verticalmente en tierra.
Dependiendo de su
disposición podían formar cromlechs si se colocaban en círculo o alineamientos
cuando se disponían en hileras. El estudio de algunos cromlechs parece haber
demostrado cierto culto al Sol porque, según la disposición de sus elementos, se
podían anunciar algunos eclipses.

Cromlechs de Stonehenge, en Salisbury (Gran
Bretaña)
Los monumentos megalíticos pueden considerarse como la primera muestra de la
arquitectura monumental. Su grandiosidad pone en evidencia el grado de
organización social de los pueblos neolíticos. Su construcción se realizó a base
de grandes esfuerzos humanos, debidos a la falta de técnicas constructivas, que
demuestran un alto sentido de comunidad y una notable organización capaz de
dirigir las obras con muchos operarios.
Las culturas de la península ibérica a la llegada de los
metales
Hacia el segundo milenio ya había llegado el cobre a la península introducido
por el sudeste (Almería). En esa época se desarrolló la arquitectura megalítica,
manifestándose de manera especial con la construcción de dólmenes que, con
frecuencia, solían recubrirse de tierra. El dolmen así cubierto fue
desarrollándose hacia construcciones más complejas para dar lugar a las llamadas
tumbas de corredor. Éstas estaban constituidas por una sucesión de dólmenes que
creaban un corredor que se ensanchaba mediante el uso de pilares, en un fondo
cerrado.
En épocas más avanzadas, la techumbre del fondo se constituía como
falsa cúpula por aproximación de hiladas. En todos los casos el conjunto se
cubría de tierra, quedando sólo limpia la entrada. Las mejores muestras de estas
tumbas de corredor fueron las llamadas cuevas de la Menga y del Romeral en
Málaga.

Cueva de la Menga, en Antequera (Málaga - España)
Con respecto a la cerámica, en la península destacó la que estaba decorada
mediante la impresión de conchas marinas cerámica cardial. Este tipo fue
desplazado por la cerámica campaniforme (vasos de boca muy ancha) que estaba
decorada con formas geométricas.
La pintura de la época de los primeros metales es, quizá, la manifestación
artística menos importante. Se trata de una pintura muy esquemática, cercana a
la abstracción. En ella, las figuras humanas quedan reducidas a simples formas
geométricas (un triángulo era la representación femenina); lo mismo sucedió con
las representaciones de animales, entre las que podía encontrarse un ciervo
transformado en simples líneas rectas.
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