 |
Historia y Arte
LA CIVILIZACIÓN ISLÁMICA
Manifestaciones
artísticas -
10ª parte |
La música (continuación)
El contacto
con otras culturas musicales
l proceso de expansión, que culminó con la época omeya, significó entrar en
contacto con otras culturas (bizantina, mesopotámica, persa, egipcia) que tenían
su propia música o que conocían la tradición musical griega.
Todas esas nuevas aportaciones fueron pronto estudiadas en las cortes omeyas
de Damasco y en las abbasidas de Bagdad, en cuyas bibliotecas y centros de
estudio la música ocupó la atención de algunos teóricos como Ishaq-al-Mausili o
su discípulo Ibn-al-Munajim que, en la segunda mitad del siglo IX, escribió
El libro referente a la música. Esta obra es el único tratado que se
conserva completo sobre la tradición clásica y en el que se pone de manifiesto
que la escala clásica musulmana era muy similar a la escala pitagórica griega.
La música musulmana de Al-Ándalus
Córdoba llegó a ser un centro cultural de enorme importancia que en época de
Abd-al-Rahmán III (con quien nació el califato independiente) atrajo a sabios y
artistas de todo el mundo musulmán. Entre ellos llegó un filósofo del lejano
Turquestán, Al-Farabí, que fue autor del Gran libro de la música,
considerado el mejor tratado de teoría musical de toda la Edad Media.
La importancia de Al-Farabí como filósofo y conocedor de todas las artes y
ciencias, viene dado por el título que le daban sus discípulos: "maestro
segundo", en referencia a que era el segundo después de Aristóteles, pues éste
era llamado "maestro primero".

Ilustración del rostro de Al-Farabí
en un billete de Kazajistán
La importancia cultural y musical de Córdoba fue grande en sí misma, pero
sobre todo porque desde allí se ejerció una poderosa influencia sobre el ámbito
europeo. Gracias a esa influencia, la teoría musical griega que los musulmanes
conocían completa desde el siglo VIII, llegó a Occidente, donde tan sólo se
conocía en parte.
|