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Historia y Arte
LA ANTIGUA GRECIA
Mentalidad y
pensamiento - 8ª parte |
Los primeros filósofos (continuación)
Los sofistas y Sócrates
n el marco de
la Atenas democrática surgió un grupo de pensadores a los que se puede calificar
como los primeros enseñantes profesionales, fueron los sofistas, individuos que
cobraban por enseñar derecho, retórica, política, etc. La práctica
democrática suponía, para los deseosos de entrar en política, la necesidad de
tener capacidad como oradores y conocimiento de las leyes, ya que sólo así
podrían triunfar ante la masa o discutir con un adversario. Los sofistas fueron
los encargados de preparar a los jóvenes líderes y por ello llegaron a cobrar
grandes sumas de dinero.
El pensamiento sofista se caracterizó por dos aspectos. En primer lugar por
su escepticismo relativo, que le hizo afirmar que no había verdades absolutas y,
de haberlas, que no era posible conocerlas. Esta idea era la consecuencia lógica
de tantas teorías anteriores, tan opuestas entre sí; y, además, esa postura
relativista resultaba particularmente útil aplicada a la política. Como
consecuencia de esta postura se derivó el segundo aspecto, característico de los
sofistas, consistente en considerar que las leyes, las instituciones políticas y
las normas morales eran convencionales, esto es, fruto de la conveniencia de los
grupos humanos. Esta consideración suponía negar la existencia de una ley o una
moral natural.
En el ambiente de los sofistas fue donde vivió Sócrates, a quien muchos
consideraron como un sofista más. En realidad no lo fue.
Sócrates nació en Atenas en el 470 a. de C. y fue hijo de un escultor y una
comadrona. Su vida la dedicó a la enseñanza, pero la ejerció de un modo bien
distinto al de los sofistas. No cobraba por sus enseñanzas, su pensamiento era
antirrelativista y su idea de la moral no aceptaba el convencionalismo.
Para enseñar utilizó como método el diálogo, considerando que, a través de
las preguntas que le hacía al discípulo se lograba que fuera éste el que llegara
a descubrir, por sí mismo, la verdad. A ese sistema le llamaba la Mayéutica
(arte de conducir a la luz) por influencia de la profesión de su madre.
En moral, su teoría se fundamentaba en la idea de que sólo obra mal el que no
sabe y, por lo tanto, el saber significa virtud. A esa teoría se la conoce como
el intelectualismo moral.
Opuesto al pensamiento de los sofistas y con su actitud desinteresada ante la
educación. Sócrates se ganó demasiados enemigos y envidias, por lo que fue
acusado de impiedad y condenado a quitarse la vida tomando cicuta (planta
venenosa). Sus amigos y alumnos le prepararon una fuga de la cárcel, pero tal
como nos lo cuenta Platón, alumno suyo, Sócrates prefirió acatar las leyes de su
ciudad y morir en el año 399 a. de C.
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