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Historia y Arte
LA ANTIGUA GRECIA
Manifestaciones
artísticas - 1ª parte |
Introducción
l arte griego fue, en sus orígenes, fruto de la
confluencia de diferentes aportaciones culturales. Sin duda alguna, la
influencia egipcia fue notable y la relación con el mundo oriental a través de
los asentamientos en Asia Menor también dejó su huella.
De los egipcios tomaron el gusto por la arquitectura
adintelada, ya que, aunque los griegos conocieron el arco, no lo usaron en sus
construcciones. La influencia oriental se puso de manifiesto en la utilización
de figuras monstruosas, mezcla de distintos animales (gorgona, grifo, esfinge,
etc.). Ahora bien, desde el punto de vista de los orígenes, hubo dos culturas
fundamentales para la gestación del arte griego: Creta y Micenas.
Los orígenes del arte griego: Creta y Micenas
Se dispone de pocos datos y restos artísticos que procedan del tercer milenio
a. de C., pero se sabe que, durante ese tiempo, se sentaron las bases de dos
focos culturales que se consideran como el punto de partida del arte griego.
Esos dos focos fueron la isla de Creta y la ciudad de Micenas, situada próxima
al estrecho de Corinto.
El pueblo cretense tenía como principal actividad el comercio y por ello, su
cultura artística tiene rasgos que proceden de Oriente. Durante siglos, este
pueblo se dedicó a navegar por el Mediterráneo oriental, en una situación de
auténtico dominio del mar. Eso permitió a los reyes y ricos armadores cretenses
crear una cultura refinada y cómoda, como parecen demostrarlo los restos de los
palacios hallados en la isla. Estas construcciones no destacan por sus grandes
proporciones, sino por su carácter laberíntico. Se trata de un complejo conjunto
de habitaciones, no demasiado grandes, unidas entre sí, o por un pasillo y
frecuentemente dispuestas en dos pisos. La construcción es adintelada, pues no
utilizaron el arco, y usaron como elemento de sustentación el pilar o la
columna.
Las columnas de los palacios cretenses fueron, quizá, el elemento
constructivo más característico de éstos. Se trata de columnas de fuste liso que
aumentan de diámetro desde abajo hacia el capitel, que está compuesto de ábaco
cuadrado y equino muy marcado.
Este tipo de capitel llegaría a tener una influencia decisiva en el orden
dórico. Los restos más importantes que han llegado hasta nosotros, de este tipo
de construcciones, son los que corresponden a los palacios de Cnosos, Festos y
Hagia Tríada, que datan de la primera mitad del segundo milenio a. de C.
(2000-1600 a. de C.). Junto con estos palacios, nos han llegado algunas pinturas
al fresco que decoraban las paredes de los mismos. Estas pinturas, que reflejan
cierta influencia de Egipto, representan escenas de la vida cotidiana y temas de
tauromaquia, que evidencian un notable interés por el toro, sin que se pueda
precisar si tenía una finalidad religiosa. Muestras de pintura también aparecen
unidas a la cerámica, donde los motivos animales y vegetales fueron los más
frecuentes.
Mucho más pobre y de carácter militar es el foco centrado en Micenas. Sus
habitantes, los aqueos, invadieron Creta hacia el 1400 a. de C. y, aunque eso
supuso la decadencia cretense, los vencedores no dejaron de recibir la
influencia de esta cultura superior. La arquitectura micénica está caracterizada
por las construcciones ciclópeas (de grandes piedras) como las murallas de
Micenas, y por las llamadas tumbas de corredor, como la denominada Tesoro de
Atreo. Las murallas disponían de entradas adinteladas de grandes proporciones,
que a veces se decoraban como la Puerta de los Leones de Micenas, cuyo dintel
soporta un gigantesco bloque que contiene en relieve dos leones separados por
una columna.
Las tumbas, que siguen un modelo muy difundido por toda el área mediterránea,
alcanzaron en Micenas una sorprendente perfección técnica. La del Tesoro de
Atreo está constituida por un largo corredor que conduce a la cámara principal,
de planta circular, de más de 14 metros de diámetro, que está cubierta por una
falsa bóveda por aproximación de hiladas. La cámara principal comunica con una
cámara secundaria de planta rectangular irregular.
La denominada cultura creto-micénica parece que quedó destruida por la
llegada, hacia el 1100 a. de C., de un pueblo procedente del norte, los dorios.
Éstos, unidos a los indígenas y a otros pueblos como los jonios, fueron la base
humana del futuro pueblo griego.
La primera época de estos nuevos pueblos se conoce como "Época Oscura" por la
falta de datos que de ella se tienen. Ahora bien, desde el punto de vista del
arte, el periodo que va desde el siglo X al VIII a. de C. se conoce como periodo
del estilo geométrico, por haber generado una cerámica decorada tan sólo por
líneas y motivos geométrios, entre los que destacan las grecas.
En ese tiempo se construyeron los primeros templos, que se hacían de madera
(incluidas las columnas), razón por la cual no se ha conservado ninguno.
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