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Historia y Arte
LA EUROPA DEL BARROCO
Introducción - 3ª parte |
n el aspecto religioso, la Europa del siglo XVII
introdujo un cambio fundamental, aunque sutil, que demuestra cómo el interés
nacionalista terminó arrinconando la influencia que la Iglesia había venido
ejerciendo en el terreno de la política.
El cisma protestante había causado
guerras a lo largo del siglo XVI, pero en el XVII los problemas entre católicos
y protestantes fueron meras disculpas para enfrentamientos bélicos en los que se
solventaban otras cuestiones más estrictamente políticas.
La pérdida de la
hegemonía imperial española supuso también olvidar la idea de Imperio de la
cristiandad. Los papas perdieron gran parte de su influencia y, mientras tanto,
en Francia, cardenales como Richelieu o Mazarino no dudaron en anteponer los
intereses de Estado a los de la Iglesia y Luis XIV se consideró jefe de la
iglesia católica francesa (galicanismo).
El mundo del pensamiento y de la ciencia irrumpieron en
el siglo XVII con concepciones nuevas y descubrimientos revolucionarios.
Descartes planteó su filosofía racionalista y Spinoza se acercó al ateísmo a
través de su análisis panteísta. Galileo, Kepler y Newton impusieron
definitivamente el heliocentrismo y le dieron a la ciencia fuerza suficiente
como para romper definitivamente con el argumento de autoridad que hasta
entonces la había mantenido sujeta al credo religioso y al pensamiento
eclesiástico. El racionalismo y la experimentación fueron logros definitivos de
la época del Barroco, así como lo fueron docenas de inventos, leyes de física,
principios matemáticos o conocimientos de medicina.
En cuanto al arte, si bien es cierto que la
arquitectura del siglo XVII debe considerarse como una evolución propia de la
renacentista, también lo es que la barroca fue mucho más universal que la
generada en Florencia o Roma durante el Renacimiento. La escultura y, sobre todo
la pintura fueron, por el contrario, manifestaciones artísticas más
independientes con respecto a la etapa anterior y algunas de sus obras forman
parte de las mejores creaciones de la Historia del Arte.
Por último, debe señalarse que muchos de los aspectos
señalados como característicos de la época del Barroco no se produjeron, ni de
igual modo, ni con la misma intensidad en todos los países europeos. Las
diferencias llegaron a ser muy grandes entre unas zonas y otras y, en general,
puede decirse que las concepciones más progresistas correspondieron a aquellos
lugares en los que el ascenso burgués y las libertades políticas se manifestaron
antes. Las grandes diferencias que el futuro panorama europeo mostraría entre el
norte y el sur, tuvieron su arranque en esta época.
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