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Historia y Arte
LAS CULTURAS AMERICANAS
PRECOLOMBINAS
Los Aztecas - 6ª parte |
Las manifestaciones artísticas
a civilización azteca surgió, fundamentándose en la tradición cultural de
los pueblos que la precedieron y con la influencia de otras culturas como la
maya; no obstante, la fuerte personalidad de este pueblo fue capaz de darle a su
arte un estilo propio.
De la arquitectura azteca son pocos los restos que se
han conservado. Tenochtitlan fue una ciudad que sufrió la destrucción a manos de
los conquistadores y sobre todo que quedó sepultada bajo las construcciones que
en época colonial se realizaron.
Por las crónicas y los mapas antiguos que nos han
llegado, se sabe que fue una gran urbe que, por estar asentada sobre el lago
Texcoco, disponía de una red de canales que actuaban como calles navegables. El
centro de la ciudad, al que se llegaba por tres grandes calles de tierra firme,
estaba formado por un gran rectángulo (400 x 300 m) en el que se encontraba el
Templo Mayor, dedicado a los dioses Tlaloc (dios de la lluvia) y Huizilopochtli
(dios de la guerra y principal divinidad propiamente azteca); en el mismo
recinto había un Juego de pelota y otras construcciones de carácter religioso.
De todo ello, hoy tan sólo se conservan unos restos
arqueológicos bastante destruidos, descubiertos hace unas décadas.
Tenochtitlán también contaba con palacios, como el de
Moctezuma que, según las crónicas, era grandioso y estaba rodeado de jardines.
Los restos mejor conservados de la arquitectura azteca son obras de menor
importancia, que se encuentran lejos de la capital, como el Templo Malinalco,
una curiosa construcción excavada en la roca, que aparece decorada con
esculturas de serpientes, jaguares y con representaciones de hombres-águila y
hombres-jaguar.
La escultura azteca fue primordialmente simbólica y
resalta con frecuencia la dualidad vida-muerte, tan definitoria del mundo
azteca. Buena muestra de ello son las abundantes representaciones de cabezas
tratadas, sólo en parte, como si fueran calaveras.
Aunque existen algunas muestras de escultura
naturalista, la mayor parte de la estatuaria azteca fueron representaciones de
los dioses muy marcadas por el simbolismo de sus atuendos, sus tocados o sus
posturas. De todos modos, algunas de las mejores obras talladas que han llegado
hasta nosotros son pequeñas piezas de temas muy variados, realizadas en
materiales duros, como la obsidiana, el cristal de roca o el alabastro.
Fue también importante la escultura realizada con
mosaicos (de teselas pequeñas) como las máscaras de turquesa, de posible uso
funerario.
Dejando a un lado la pintura, por ser prácticamente
inexistente, hay que destacar una manifestación artística genuinamente azteca,
el llamado "arte plumario". Los objetos realizados con plumas, como las capas,
los sombreros o tocados, los escudos y una gran variedad de adornos, fueron un
símbolo de lujo que debió estar muy relacionado con las aves divinizadas, como
el águila. De estas artes plumarias, algunas muestras, como la diadema que
Moctezuma le regaló a Hernán Cortés, se han conservado en buen estado.

Penacho
que Moctezuma regaló a Hernán Cortés
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