 |
Historia y Arte
LA BAJA EDAD MEDIA
Ciencia y técnica -
3ª parte |
Las técnicas
as mejoras técnicas más importantes de la agricultura ya se conocían en el
siglo XI pero su difusión no fue constante ni se aplicaron en toda la geografía
europea por igual. El uso del arado de ruedas y vertedera ofrecía la posibilidad
de labrar la tierra en mejores condiciones, ya que producía un surco más
profundo y uniforme, además de voltear la tierra gracias a la vertedera.
Los sistemas de tiro no sólo mejoraron al comprobar que la disposición en fila
de las bestias proporcionaba un mayor rendimiento, sino también a partir del uso
de la nueva collera. La llamada collera de espaldillas, permitía aprovechar
mejor la fuerza del animal, al hacer que todo el peso del tiro recayera sobre
los músculos pectorales, en lugar de sobre el cuello, evitando así la presión
sobre la tráquea. Esta nueva collera supuso aumentar el aprovechamiento de la
fuerza en dos tercios. Las herraduras clavadas y las constantes mejoras en los
sistemas de enganche hicieron que el transporte de tiro aumentara su capacidad
de arrastre, con lo que aumentaba también la posibilidad de trasladar
mercancías.
El molino de viento aparece en el continente europeo en fecha imprecisa. Parece
ser que en el siglo XI ya se había adoptado este invento en Inglaterra, donde
había llegado procedente de los países árabes y gracias a los cruzados. Sea como
fuere, entre los siglos XI y XIII, los molinos de viento se difundieron por
Europa. Si bien inicialmente el molino servía para limpiar y moler el trigo,
hacia fines del siglo XIV se usaron en los Países Bajos molinos para desecar
zonas pantanosas.
La aparición del molino de viento representó otra revolución tecnológica que
supuso un enorme ahorro de mano de obra (un molino de viento podía realizar el
trabajo de cien personas). Debemos tener en cuenta que, en estos siglos, en
Europa no se practicaba la esclavitud y, por ello, fue necesario buscar fuentes
de energía capaces de realizar algunas de las tareas que, en otras épocas y
lugares, había realizado la mano de obra esclava.
Las técnicas de navegación mejoraron de forma notable, tanto en lo referente a
las técnicas de construcción, como a los sistemas de orientación. Desde el punto
de vista constructivo, la aportación más importante fue la del timón de codaste.
Hasta entonces, la dirección de la nave se controlaba con dos grandes remos
situados lateralmente en la popa. Este sistema hacía lentas y difíciles las
maniobras de las embarcaciones.
El nuevo timón, situado en el extremo de la
quilla y en posición central (como los actuales), resultaba más fácilmente
manejable y hacía la nave más maniobrable, sobre todo en la navegación contra el
viento. El nuevo timón permitió construir embarcaciones más grandes, con dos
mástiles (el palo mayor y el de mesana situado en la zona de popa). El aumento
del tamaño de las naves benefició notablemente el comercio, al hacer más barato
el transporte de mercancías.
|