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	<title>Estudio clásico</title>
	<link>http://www.cultureduca.com/estublog</link>
	<description>es una mirada literaria retrospectiva, con preferencia hacia la poética y la literatura clásica</description>
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		<title>“La Tía Tula” (Capítulo XXI al XXV) [Miguel de Unamuno]</title>
		<description><![CDATA[XXI
¿Qué le pasaba a la pobre Gertrudis que se sentía derretir por dentro? Sin duda había cumplido su misión en el mundo. Dejaba a su sobrino mayor, a su Ramiro, a su otro Ramiro, a cubierto de la peor tormenta, embarcado en su barca de por vida, y a los otros hijos al amparo de [...]]]></description>
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		<title>“La Tía Tula” (Capítulo XVI al XX) [Miguel de Unamuno]</title>
		<description><![CDATA[XVI
Apenas, fuera de la soberana, hubo abatimiento en aquel hogar, pues los niños eran incapaces de darse cuenta de lo que había pasado, y Manuela, la viuda casi sin saberlo, concentraba su vida y su ánimo todos en luchar, al modo de una planta, por la otra vida que llevaba en su seno y aun [...]]]></description>
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		<title>“La Tía Tula” (Capítulo XI al XV) [Miguel de Unamuno]</title>
		<description><![CDATA[XI
«Esto necesita campo», se dijo Gertrudis, a indicó a Ramiro la conveniencia de que todos ellos se fuesen a veranear a un pueblecito costero que tuviese montaña, dominando al mar y por este dominada. Buscó un lugar que no fuese muy de moda, pero donde Ramiro pudiese encontrar compañeros de tresillo, pues tampoco le quería [...]]]></description>
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		<title>“La Tía Tula” (Capítulo VI al X) [Miguel de Unamuno]</title>
		<description><![CDATA[VI
Venía ya el tercer hijo al matrimonio. Rosa empezaba a quejarse de su fecundidad. «Vamos a cargamos de hijos», decía. A lo que su hermana: « ¿Pues para qué os habéis casado?»
El embarazo fue molestísimo para la madre y tenía que descuidar más que antes a sus otros hijos, que así quedaban al cuidado de [...]]]></description>
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		<title>“La Tía Tula” (Capítulo I al V) [Miguel de Unamuno]</title>
		<description><![CDATA[I
Era a Rosa y no a su hermana Gertrudis, que siempre salía de casa con ella, a quien ceñían aquellas  ansiosas miradas que les enderezaba Ramiro. O, por lo menos, así lo creían ambos, Ramiro y Rosa, al  atraerse el uno al otro.
Formaban las dos hermanas, siempre juntas, aunque no por eso unidas siempre, una [...]]]></description>
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		<title>“La Tía Tula” (Prólogo) [Miguel de Unamuno]</title>
		<description><![CDATA[PRÓLOGO
«Tenía uno [hermano] casi de mi edad, que era el que yo más quería, aunque a todos tenía gran amor y ellos a mí; juntábamonos entrambos a leer vidas de santos&#8230; Espantábanos mucho el decir en lo que leíamos que pena y gloria eran para siempre. Acaecíanos estar muchos ratos tratando desto, y gustábamos de [...]]]></description>
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		<title>“Abel Sánchez” (Capítulo XXXVI al XXXVIII) [Miguel de Unamuno]</title>
		<description><![CDATA[ XXXVI
Joaquín seguía con su enfermiza ansiedad el crecimiento en cuerpo y en espíritu de su nieto Joaquinito. ¿A quién salía? ¿A quién se parecía? ¿De qué sangre era? Sobre todo cuando empezó a balbucir.
Desasosegábale al abuelo que el otro abuelo, Abel, desde que tuvo el nieto, frecuentaba la casa de su hijo y hacía que [...]]]></description>
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		<title>“Abel Sánchez” (Capítulo XXXI al XXXV) [Miguel de Unamuno]</title>
		<description><![CDATA[XXXI 
Con el casamiento de su hija pareció entrar el sol, un sol de otoño, en el hogar antes frío de Joaquín, y éste empezar a vivir de veras. Fue dejándole al yerno su clientela, aunque acudiendo, como en consulta, a los casos graves y repitiendo que era bajo su dirección como aquél ejercía.
Abelín, con [...]]]></description>
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