Archivos de la categoría 'Emilia Pardo Bazán'

“De Navidad” [Emilia Pardo Bazán]

Publicado por admin el Sábado, Diciembre 12th, 2009 a las 23:16

Este cuento pasa en el siglo XVI en una de esas ciudades de Italia que gobernaba un tirano. Llamémosla a la ciudad, si queréis, Montenero, y a su tirano, Orso Amadei.
Orso era un hombre de su época, feroz, desalmado, disimulado en el rencor, implacable en la venganza. Valiente en el combate, magnífico en sus larguezas [...]

“Cuento de Navidad” [Emilia Pardo Bazán]

Publicado por admin el Sábado, Diciembre 12th, 2009 a las 23:13

Érase un niño enfermizo. Su madre, opulentísima señora, andaba loca con el afán de darle salud, y el médico, fijándose en la índole del padecimiento del niño, decía que, principalmente, dimanaba de una especie de atonía o insensibilidad, efecto de que su sistema nervioso se encontraba como amodorrado o dormido, y no comunicaba al organismo [...]

“El Belén” [Emilia Pardo Bazán]

Publicado por admin el Sábado, Diciembre 12th, 2009 a las 23:10

De vuelta a su casa, ya anochecido, don Julio Revenga -sentado en el tranvía del barrio de Salamanca, metidas las manos en los bolsillos del abrigo gabán con cuello y maniquetas de pieles- rumiaba pensamientos ingratos. Su situación era comprometida y grave, doblemente grave para un hombre leal y franco por naturaleza, y obligado por [...]

“La Navidad del pavo” [Emilia Pardo Bazán]

Publicado por admin el Sábado, Diciembre 12th, 2009 a las 23:07

El mayor mal que puede sobrevenir a un ser naturalmente estúpido, es adquirir de pronto los dones de la inteligencia. Si lo dudáis, os referiré la aventura de un pavo, del cual, si se descuida, no quedarían ni huesos, porque los huesos de pavo son muy gratos a los canes.
En este pavo de mi cuento [...]

“La Nochebuena del papa” [Emilia Pardo Bazán]

Publicado por admin el Sábado, Diciembre 12th, 2009 a las 23:03

Bajo el manto de estrellas de una noche espléndida y glacial, Roma se extiende mostrando a trechos la mancha de sombra de sus misteriosos jardines de cipreses y laureles seculares que tantas cosas han visto, y, en islotes más amplios, la clara blancura de sus monumentos, envolviendo como un sudario, el cadáver de la Historia.
Gente [...]