Cuba: La neo-colonia anti-estadounidense.

 

Juan Carlos Linares Balmaseda (1)

Tienen razón quienes consideran que Cuba fue una neo-colonia-soviética durante las décadas 60, 70 y 80 del pasado siglo. También tienen razón quienes califican de neo-colonial a la época republicana de 1902 hasta 1959.

No fueron solo el azar y la pericia los que llevaron a Fidel Castro al poder en 1959. Un formidable espaldarazo vino desde las fuerzas económicas, políticas y eclesiásticas, estas últimas  con tendencias pro-españolistas. La guerra de Castro contra Fulgencio Batista se planteó como la pugna entre el hijo del gallego rico versus el negro pro-estadounidense, agregándole el ingrediente de discriminación racial colectiva anti-Batistiana.

El poder españolista de principio del siglo XX lo componían ibéricos y sus descendientes criollos, los que pasaron a la “República” sin que en absoluto mermaran sus añejas fortunas. Pese a ello, nunca perdonarían la intervención de Estados Unidos en defensa de los insurrectos mambises, y que puso fin a la contienda 1895-98.

Sin la intervención militar estadounidense la ocupación colonial española, devastadora por el mismo conflicto bélico, se hubiese extendido indefinidamente, y la historia actual sería distinta. Es cierto que el contingente militar español en la isla estaba desgatado, mucho más a causa de las epidemias que por los efectos del combate (*). Pero no lo estaban menos los insurrectos. Apenas encontraban reptiles, roedores o tubérculos para mitigar el hambre que por entonces cundía en los campos de Cuba. Que en buena medida se debía a las estrategiasde la “Tea Incendiaria” implantada por el general dominicano Máximo Gómez, y de “La Reconcentración” impuesta por el español Valeriano Weyler.

Para colmo, en ese tiempo los principales caudillos mambises habían muerto, y la correlación estratégica y de fuerzas militares siempre inclinó la victoria hacia España, que reforzaba las operaciones armadascon frescas cuotas de jóvenes hispanos reclutados en levas forzosas. Además, de 10 ciudades o grandes poblados que por entonces había en la isla, los mambises no dominaban ninguna, así como ningún puerto, o siquiera alguna embocadura de río o playa por donde recibir expediciones con refuerzos y armas.

Concluida la presencia militar estadounidense en la isla (1898-1902), el pensamiento colonial españolista mutó al nacionalismo neo-colonial seudo-republicano. Esa rancia clase social alta y media iba consolidando su pensamiento ideológico en sociedades fraternales y en torno a la Iglesia Católica, desde donde controlaban una gran parte de la economía, la política, y el no menos influyente Sistema de Educación nacional isleño.

Tal sector del nacionalismo seudo-republicano se expandiría por la sociedad cubana, estructurándose con otras nuevas y diversas tendencias ideológicas que arribaron al país en las dos primeras décadas de “republicanismo”, como por ejemplo el anarquismo, el socialismo, o el comunismo,…. En la primera década del siglo XX desembarcaron por los puertos cubanos alrededor de un cuarto de millón de inmigrantes, la mayoría españoles, en busca de mejor vida, para sí mismos y para sus familias. Esto, sin duda, reforzó en determinadas capas sociales cubanas ese españolismo devenido nacionalismo anti-norteamericano.

Así, a mitad del siglo XX en Cuba existía un mejunje de tendencias y aspiraciones nacionalistas, muchas de ellas con siniestros aires gansteriles, falangistas, fascistas, nacional-socialistas, y sin lugar a dudas en el fondo, y muy latente, el tradicional caudillismo militar latinoamericano. Era toda una gama de factores, confusos e imperceptiblemente poderosos, que incidirían en la idiosincrasia cubana, de la que no se podía desmarcar la dependiente intelectualidad criolla.

Con el hijo de gallego rico ascendieron al poder casi seis décadas de castrismo (catalogado así como una definición sociológica, que define una determinada época histórica en Cuba, tal como el batistato o el machadato).

El castrismo es un modelo de Estado totalitario criollo que no ha cesado su proceso expansionista, hoypor hoy hacia Latinoamérica (Venezuela, Nicaragua, Bolivia, las guerrillas colombianas, etc.). Es un régimen misceláneo, cargado con inconfesables remanentes de los primeros 57 años de nacionalismo seudo-republicano, con otros tantos de neo-colonialismo-soviético, y un denominador común: el resentimiento anti-estadounidense.

(*) En acciones de guerra murió el 8, 5 % de la tropa.  El resto de los más de 81,000 muertos lo provocaron enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla, la tifoidea y la tuberculosis. Fuente: España y la Armada en las guerras de Cuba, P. 83, de Carlos Vila Miranda, Fundación Álvarez González.

 

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