FILATELIA: LX ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN HÚNGARA

Hungría, por su estratégica posición, siempre se ha caracterizado por períodos de gran turbulencia y se ve sacudida con notable frecuencia. Evidentemente, Europa parece ignorar a sus políticos y a sus gentes que, tradicionalmente, se han enfrentado con valor a situaciones dramáticas.

Una de esas ocasiones fue la revuelta de 1956 que culminaba, prácticamente, una década de caos a pesar de haberse celebrado elecciones realmente libres en 1945 y que ganó el Partido de los Pequeños Propietarios; los comunistas tuvieron el 17% y fueron premiados con el Ministerio del Interior –Imre Nágy- y el de Comunicaciones –Ernö Gerö- inmediatamente disolverían el partido ganador y emerge Mátyás Rákopsy –a la sazón Secretario General del PC- que puso en marcha las grandes colectivizaciones, procesos de depuración, ejecuciones y ese largo etcétera que esta ideología no se cansa de experimentar allá en donde tiene la oportunidad [nada que en los años 30 no hicieran en España, pero se ve que nadie aprende de nadie y allí también se enseñoreó la flaca y se quiso conseguir el hombre nuevo].

LX ANIVERSARIO DE LA REVOLUCIÓN HÚNGARA

La muerte de Stalin comenzó a aflojar las riendas a pesar de la política netamente estalinista que aplicaban los colegas comunistas húngaros, se rehabilitó alguna de las víctimas de las purgas precedentes –ejecutaron a Rajk- y los funerales del 6 de octubre de 1956 fueron el acicate para hacer saltar las barreras en la histórica manifestación del 23 de octubre siguiente. Durante una semana el caos y la violencia ideológica (se atacaban las sedes del PC y al mismo Ejército Rojo) acabaron demostrando que el instigador Imre Nágy [había sido Ministro y Primer Ministro en 1953 y 1955] no iba por buen camino; sacar a las masas a la calle, como tan alegremente hacen los actuales pirómanos por toda Europa no es precisamente el mejor camino para la concordia, pero volvamos a Hungría.

El 4 de noviembre de 1956 se invade el país, esta ayuda soviética a János Kádár representarían nada menos que 20.000 muertos y 100.000 exiliados. Nágy al que, en cierta medida, le habían prometido garantías, fue juzgado y ejecutado junto a otros miembros del gobierno en 1958.  Evidentemente, el sistema comunista colapsó y el día a día lo solucionaban con deuda pública ¿les suena? Yo siempre he mantenido que eso es pan para hoy y hambre para mañana, pero nadie quiere perderse la bicoca del chollo político y los ciudadanos hacen que no ven cuando recogen las migajas de un sistema que está a punto de explotar.

La conmemoración de estos hechos la celebró el correo húngaro con una preciosa hojita donde va un sello circular de 800 Forint, en honor de una de las heroínas de aquellos históricos hechos y que también fue víctima de los acontecimientos: Erika Kornélia Szeles (1941-1956). Arriba y abajo sendas fotografías que simulan los colores nacionales y que deberían de ser motivo de reflexión para frenar el ímpetu guerrero de la edad y el daño que se provoca. Hoy nos rasgamos la vestiduras por los niños soldados: en esas fotos históricas también los hay, como hay camiones cargados hasta los topes con milicianos, pero lo que más me llamó la atención fue la pancarta de la emisora MAGYAR SZABAD RÁDIÓ que aparece en la parte superior central de la pieza y que me va de perlas para mi temática radial.

Algunas otras personas que aparecen en la hojita (no en el sello) son Mária Wittner (1937), Katalin Havrila Béláné Sticker (1932-1959), Dénes Dóczi (1932-1958) y József Vass (1937). Por supuesto hay más, pero cuando las fotos se hacen no se toma nota de la gente presente, bastante tienes con apretar el botón, de cualquier forma las imágenes nos hacen pensar que si aún viven, deben de estar entre los 80 y 100 años, incluso puede que alguien haya pasado el siglo y cuando fue al correo descubrió su rostro en esa hojita en la que, sin saberlo, estaba formando parte de la historia que quedó inmortalizada en el archivo fotográfico.

Digamos que tras el desmantelamiento del sistema comunista [con ello les llegó una carestía de vida, un paro increíble y unos salarios de miseria y todavía en Europa se preguntan por qué allí son euro escépticos; la vida sigue siendo tranquila, puedes ir por todas partes, disfrutar de una buena gastronomía y una impresionante arquitectura, sobre todo si tenemos en cuenta que prácticamente la capital quedó reducida a cenizas por los bombardeos] la vida siguió y, desde 1989, el 23 de octubre fue declarado Fiesta Nacional.

Por supuesto, temáticamente la pieza es una joya, pues al margen de la radiodifusión nos sirve para automovilismo, heráldica, (escudos o banderas), armas, conflictos, historia, etc. Los archivos fotográficos citan como autores de las imágenes a Andreas Larsson, Michael Rougie y Laszló Tóth; diseñó Attila Elekes, se imprimió en offset, sello en formato circular y 90.000 ejemplares de tirada que iniciaron su valor postal el 21 de octubre de 2016.

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JUAN FRANCO CRESPO
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