La Universidad de El Salvador

Presentación

El presente artículo es un guión de las principales efemérides de la Universidad de El Salvador, comprendidas entre el año de 1841 y 1948. Consideramos que en esos 108 años transcurridos fueron construidos los cimientos de nuestra alma máter, y que en 1948 se daría un hecho político complejo que provocaría una inflexión histórica en El Salvador. Nos referimos al movimiento insurreccional del 14 de diciembre de 1948, que, por una parte, resolvió la crisis política que surgiera con el derrocamiento del general Hernández Martínez, en mayo de 1944; y, por otra, fuera la raíz de un proyecto modernizador del país en los años cincuenta. A partir de este año, comienza una nueva etapa para la Universidad de El Salvador, en la cual se destacan la elevación a principio constitucional lo relativo a la autonomía universitaria y las reformas de nuestro primer centro de estudios. Entre la historia de esas reformas destaca la reforma universitaria llevada a cabo bajo el rectorado del doctor Fabio Castillo. Esa reforma merece un tratamiento especial, que, lógicamente, escapa a este guión que hemos redactado especialmente para los estudiantes universitarios como un pequeño aporte a su memoria histórica.

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La fundación de la Universidad de El Salvador data del 16 de febrero de 1841. El decreto respectivo fue emitido por la Asamblea Constituyente que por esa fecha se había instalado y fue firmado por Juan José Guzmán, diputado presidencial, y los diputados secretarios Leocadio Romero y Manuel Barberena. La orden de «ejecútese» fue firmada por Juan Lindo (cuyo nombre completo era Juan Nepomuceno Fernández Lindo y Zelaya), quien gobernó el país, en su carácter de jefe provisorio de Estado, del 7 de enero de 1841 al 1 de febrero de 1842.

La ejecución del decreto de fundación corrió a cargo del jefe de sección encargado del Ministerio de Relaciones y Gobernación, quien dispuso su impresión, publicación y circulación.

La UES inició sus actividades hasta l843, impartiendo matemáticas puras, lógica, moral, metafísica y física general. No fue sino hasta 1880 que se subdividió en facultades, algunas de las cuales desaparecieron con el correr del tiempo, mientras que otras nuevas fueron creadas.

Lo que con el correr de los años llegó a constituir la actual Facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales tiene el común origen de las otras facultades universitarias; es decir, el decreto constituyente de 1841, dictado a instancias reiteradas del general Francisco Malespín.

El proceso de fundación de esta facultad se remonta a 1846, cuando el licenciado Eugenio Aguilar toma a su cargo la enseñanza de filosofía, cuyo curso duraba tres años y comprendía, entre otras asignaturas, lógica, moral y física.

En 1846 ya se imparten cátedras de derecho. El derecho civil estuvo a cargo del doctor Francisco Dueñas y el derecho canónico fue servido por el doctor Isidro Menéndez. En el año siguiente se estudia, además, el derecho natural.

En 1848 se gradúan los alumnos de filosofía del doctor Aguilar, de quienes el primero fue Irineo Chacón.

El Estatuto Universitario promulgado el 5 de diciembre de 1854 estableció varias secciones universitarias. La segunda comprendía un plan de estudios, así: ciencias morales y políticas, derecho natural, de gentes, romano, derecho patrio, práctica pastoral y reglas de ambos derechos, jurisprudencia universal, práctica forense, economía política, derecho publico, retórica y bellas artes.

A fines de la administración del doctor Francisco Dueñas se estableció la duración de la carrera de abogado en siete años, durante los cuales se desarrollaba un plan de estudios que comprendía derecho canónico, derecho natural, derecho internacional, práctica forense, derecho administrativo y derecho político.

No fue sino hasta el 19 de octubre de 1880 que, por resolución del Poder Ejecutivo, se establece la Facultad de Jurisprudencia.

En el desempeño de la presidencia del Estado de El Salvador, el médico Eugenio Aguilar (febrero 1846-febrero 1848) promulgó un decreto en que se acordaba el establecimiento de una cátedra de anatomía en el colegio La Asunción. Este decreto que lleva fecha 15 de noviembre de 1847, en su artículo primero, además de establecer dicha cátedra, decía que daría principio «por el estudio de la anatomía, debiéndose abrir el 15 del diciembre entrante». Sin embargo, la docencia se inició el 2 de febrero de 1849, fecha en que se procedió a organizar en la universidad del Estado la Facultad de Medicina y el Protomedicato. A la cátedra de anatomía fue anexada la de filosofía.

Por el año de 1850 ya funcionaban también las cátedras de química, cirugía y práctica forense y se proyecta la creación de un laboratorio de química.

Asegúrase en el «Guión histórico de la Universidad de El Salvador» (1949) -el cual en adelante lo citaremos como «Guión histórico»- que en el año de 1850 privaba el criterio de que la juventud debía prepararse únicamente para dirigir los destinos públicos y era la Universidad la encargada de esta preparación. Por consiguiente, parecía que tenía por única misión formar futuros presidentes de la república o ministros de Estado.

Se dice además en el mismo texto: «De ahí nació la aspiración de hacer de su hijo un bachiller o licenciado, en tal o cual cosa, para hacerlo figurar en los puestos más elevados de la política». Sin embargo, apartándose de ese criterio, el señor Julio Rossignon (ciudadano español, académico in honoris causa) trabajó intensamente para fundar la clase de química, alegando que era una materia de vital importancia para todo hombre culto y que urgía a la república hacer técnicos a fin de promover su desarrollo industrial y económico.

De esa forma, el 19 de noviembre de 1850 nació la Facultad de Farmacia, en la que fueron impartidas solamente las cátedras de química y francés a cargo del propio Rossignon.

De conformidad al «Guión histórico», en 1852, el doctor Francisco Dueñas funge como rector de la Universidad, al mismo tiempo que se desempeña como presidente de la república.

El nuevo reglamento del Protomedicato, institución que funcionaba desde 1849, fue sancionado por el nuevo Gobierno, el cual definió lo que debían ser la Facultad de Medicina y la de Farmacia, que por algún tiempo funcionaron juntas.

En la práctica, la existencia legal del Protomedicato separó ambas facultades del control de la Universidad, a la que sólo unía algunas disposiciones del Estatuto. Múltiples eran las atribuciones de esta institución importada de España. Su gobierno lo formaba un protomédico, regente o presidente de la junta, un vicepresidente, un censor, dos vocales y un secretario, electos todos por un período de dos años.

Para la licenciatura en farmacia se necesitaba el grado de bachiller en filosofía, certificado de haber cursado y aprobado química, física e historia natural y la certificación de un farmacéutico, en cuya botica el sustentante hubiera hecho su práctica.

El 19 de octubre de 1880 fueron publicados los nuevos Estatutos Universitarios  -los terceros de la vida institucional de la UES-, siendo presidente de la república el doctor Rafael Zaldívar.

Las disposiciones estatutarias establecieron siete facultades: ciencias y letras; ingeniería; farmacia y ciencias naturales; medicina y cirugía; ciencias políticas y sociales; jurisprudencia y teología.

En el año de 1885, durante la administración del doctor Rafael Zaldívar, se proyectó establecer los estudios de la profesión de dentistería, adscritos a la Facultad de Medicina, sin ser, por consiguiente, elevada a la categoría de facultad. Pero debido al derrocamiento de ese presidente no pudo llevarse a cabo el proyecto.

Durante la administración del general Tomás Regalado fueron establecidas las bases de la futura facultad, estableciéndose un Gabinete Dental. En esa misma administración se emite un decreto ejecutivo, en la rama de justicia e instrucción pública, de fecha 15 de diciembre de 1899, cuyo artículo primero dispone el establecimiento, como anexa a la Facultad de Medicina y Cirugía, la profesión especial de dentista. Según el artículo tercero, se acuerda que los estudios para la profesión de dentista se harán indispensablemente en tres cursos. Se dispuso, asimismo, en el decreto ejecutivo que este empezaría a regir a partir del primero de enero de 1900.

De conformidad al decreto ejecutivo del 26 de marzo de 1920, y por renuncia del personal directivo, fue nombrado el doctor José Llerena h. director del Gabinete Dental.

Siete meses después, el 27 de diciembre, el Gabinete Dental fue elevado definitivamente a la categoría de facultad universitaria, siendo su primer decano el doctor Llerena h. El «Guión histórico» dice lo siguiente: «Durante la segunda mitad del siglo pasado, todavía predominaba en Centroamérica la educación humanística y las letras sobre las profesiones de índole práctica, por lo que es lógico imaginar que la Facultad de Ingeniería se encontraba relegada al olvido».

Aunque no se pensara en el momento de la fundación de la Universidad en el establecimiento de la Facultad de Ingeniería, se creó la cátedra de matemáticas el 20 de diciembre de 1847, fecha en que se dictaran los primeros estatutos de nuestra alma máter. En 1849 ya se impartía la cátedra de física general y al año siguiente, en que comienzan a perfilarse las facultades universitarias, se enseñan las asignaturas de álgebra, física, geometría y aritmética, que propiamente vinieron a ser las precursoras de la Facultad de Ingeniería.

La Universidad fue duramente golpeada por el terremoto de 1853, que destruyó el edificio que ocupara nuestra alma máter. Esta tuvo que trasladarse a la ciudad de San Vicente. No obstante su precaria situación, celebró exámenes a finales de 1854 y resultaron 34 alumnos aptos para continuar estudios superiores de matemáticas, recibiendo diplomas de bachilleres los 14 alumnos que aprobaron las siguientes materias: lógica, ideología, psicología, moral, historia, astrología, nociones de geografía política, aritmética, álgebra, geometría y física.

No fue sino bajo la administración del doctor Francisco Dueñas (cuando fungió como presidente provisorio de 1863 a 1865), que se creó la Facultad de Agrimensura, cuyo primer plan de estudios se publicó el 19 de agosto de 1864.

Es digno de apuntar que el mismo año de 1864, y como consecuencia de haberse creado en 1863 la Facultad de Ciencias y Letras, el colegio La Asunción casi fue absorbido por la Universidad.

Debido a la similitud existente entre los programas de esta facultad y la de agrimensura, ésta se vio obstaculizada en su desarrollo. Así, por ejemplo, la física, aritmética, álgebra, geometría y geodecia seguían impartiéndose en la Facultad de Ciencias y Letras.

En 1879, con el auge del cultivo del café, hubo demanda de técnicos que delimitaran las propiedades agrícolas. Ya se percibía además el proyecto de extinción de ejidos y de las comunidades indígenas. Es precisamente en ese año mencionado que la Facultad de Agrimensura, prácticamente inexistente, es revivida, fundándose la Facultad de Ingeniería Civil, que en los años sesenta del siguiente siglo pasó a ser la Facultad de Ingeniería y Arquitectura.

La Facultad de Ingeniería Civil se sujetó a un plan práctico, del cual se suprimieron los estudios filosóficos y literarios, indispensables para los estudiantes de filosofía, derecho y teología.

Según el «Guión histórico», «el nuevo plan colocaba en situación ventajosa a los profesionales egresados de las antiguas Facultades de Agrimensura y de Ciencias y Letras», y para olvidar esa dificultad la comisión que elaboró el reglamento respectivo redactó un artículo que literalmente decía: «Los que ejercen la profesión de ingenieros topógrafos se tendrán en lo sucesivo por agrimensores, sin necesidad de examen previo, y podrán ser nombrados por las autoridades particulares para todo lo concerniente a medidas o deslinde de tierras».

El «Guión histórico» registra en relación a la creación de la Facultad de Economía y Finanzas (actualmente Facultad de Ciencias Económicas) que la iniciativa de su fundación nació el 7 de febrero de 1946.

En efecto, Antonio Ramos Castillo y Gabriel Piloña Araujo, presidente y secretario, respectivamente, de la Corporación de Contadores de El Salvador; le expusieron al doctor Carlos A. Llerena que la corporación consideraba de necesidad establecer en el país estudios de economía y finanzas, por lo cual solicitaba que el Consejo Superior Directivo de la Universidad creara la facultad del mismo nombre (economía y finanzas).

La Corporación de Contadores de El Salvador, considerando que la Universidad carecía de fondos para la creación y sostenimiento de la facultad en proyecto, ofreció al Consejo Superior su ayuda económica en forma de donativos mensuales, a fin de financiar, en parte siquiera, los gastos de mantenimiento en el año de 1946.

La resolución de fundación de la Facultad de Economía y Finanzas fue acordada por unanimidad de votos.

Para afrontar el problema financiero de la nueva facultad, aportaron su ayuda las siguientes personas y entidades: C.K. Vilanova e Hijos, H. de Sola e Hijos, Regalado Hermanos, Sucursal Miguel Dueñas, René Keilhaüer, Benjamín Bloom, Familia Meza Ayau, Safié Hermanos, Mario Henríquez, Andrés Molins, Santiago Letona, Jorge Meléndez, Goldtree Liebes y Cía. y Ricardo A. Kriete. El total donado por las personas mencionadas ascendió a la suma de 12 000.00 colones.

Además, la Corporación de Contadores de El Salvador dio 500.00 colones mensuales hasta cubrir la suma de 2 500.00 colones y una máquina de escribir.

La inscripción de la matrícula finalizó el 14 de mayo de 1946 y las clases comenzaron el día siguiente. De los 181 aspirantes a ingresar a la facultad sólo 78 obtuvieron matrícula definitiva en el primer curso. El primer año escolar terminó el 14 de diciembre de 1946 y el período de exámenes estuvo comprendido entre el 15 de enero y el 15 de febrero de 1947.

En el período histórico respecto al cual se han hecho estas anotaciones, la última facultad fundada fue la de humanidades.

En efecto, el Consejo Superior Universitario de la entonces Universidad Autónoma de El Salvador, en su sesión del 13 de octubre de 1948, y a propuesta del rector, doctor Carlos A. Llerena, acordó la fundación de la nueva facultad. En la misma sesión se procedió a elegir al decano de la nueva unidad académica, resultando favorecido el doctor Julio Enrique Ávila.

En los años 1947 y 1948, hubo importantes actividades académicas que abrían la brecha para la fundación de la Facultad de Humanidades, que fueron desarrolladas en el Paraninfo Universitario, consistente en cursos y conferencias de contenido humanístico.

Asistieron a la fundación personalidades especialmente invitadas de universidades de México, Cuba, Centroamérica y Panamá; y distinguidos profesores. Así fue como estuvieron presentes el licencia Eduardo García Maynez, el doctor Elías Entralgo, el doctor Octavio Méndez Pereira, el licenciado Roberto Ramírez, el doctor Carlos Martínez Durán, el licenciado José Rolz Bennett, el doctor Jaime Pi y Suñer, el doctor Carlos Federico Mora, el licenciado Nemesio García Naranjo, el profesor Héctor de Zuani, le doctor Roberto Agramonte y Pichardo, le doctor Pedro Reyes Meléndez, le profesor Diógenes de la Rosa y el profesor Carlos Monge Alfaro.

Con motivo de la fundación de la Facultad de Humanidades fueron dictadas las siguientes conferencias: «La fundación de la Universidad y la crisis de la educación», «Varona, educador de América», «La cultura como palabra esencial», «Cultura hispanoamericana; significado y características de la democracia en América». Una conferencia especial para académicos y estudiantes de jurisprudencia y ciencias sociales, «Tres variantes de la ética empírica: utilitarismo, escepticismo, subjetivismo» (tres conferencias), «El ser y el valor de la Universidad, Ontología y Axiología universitaria», «Medicina y humanismo», «Valor efectivo de la alimentación». Conferencia especial para académicos y estudiantes de medicina y jurisprudencia: «Accidentes de trabajo y seguridad social», «Necesidad del espíritu clásico», «Universalidad de la cultura italiana», «Sociología, psicología y filosofía de la vida», «Centroamérica foco de difusión y vínculo del continente», «Nicaragua unionista y su actitud en relación al pacto del 8 de noviembre de 1849», «La legislación del trabajo en Panamá», y «La sociología y su aporte a la organización correcta de la sociedad humana».

El programa de estudios correspondiente al primer año (curso básico) fue el siguiente: castellano, introducción a la filosofía, introducción a la historia, introducción a la pedagogía, latín (primer año) y un idioma vivo (primer año, en opciones de inglés o francés).

El número de alumnos matriculados fue de 79: mujeres 39, hombres 40.

Funcionó, anexa a la Facultad de Humanidades, una Academia de Idiomas, en la que se enseñó al comienzo las lenguas inglesa y francesa. Además fueron servidos cursos de extensión sobre arte, filosofía e historia.


Texto preparado con ocasión del 156.° aniversario de la Universidad de El Salvador por el Instituto de Estudios Históricos, Antropológicos y Arqueológicos (IEHAA), en el año 1997.

 
 

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