Exposición actual: Calles y rostros de Berlín en las colecciones Thyssen-Bornemisza

Fuente: www.museothyssen.org


Instalación especial de obras alemanas del siglo XX de la colección permanente del Museo Thyssen-Bornemisza y de la colección Carmen Thyssen.

Ubicación: Salas 39 y 40 de la planta primera.

Con motivo del 25 aniversario de la caída del muro, el Museo Thyssen-Bornemisza y la Embajada de la República Federal de Alemania rinden homenaje a la ciudad de Berlín y a sus habitantes con una selección de 18 obras maestras de las colecciones permanentes – algunas de ellas, no expuestas habitualmente- que convierten a esta gran ciudad en protagonista, descubriendo su floreciente panorama artístico durante el primer tercio del siglo XX. En esa época la capital alemana fue un imán para artistas como George Grosz, Ernst Ludwig Kirchner, Otto Dix, Christian Schad o Max Beckmann, por su bulliciosa vida cultural y su atmosfera libre, convirtiéndose en punto de encuentro de las vanguardias europeas.

Paralelamente a este montaje expositivo, la Embajada de la República Federal de Alemania ha programado unas actividades complementarias en el Goethe Institut, que incluirán conferencias y proyecciones de películas.

La visita al montaje está incluida en la entrada y horarios de las Colecciones Permanentes.

Folleto de la exposición


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DESCUBRIENDO RUMANIA: TARA HATEGULUI

Nuestro paseo de hoy lo haremos por una pequeña población de algo más de 15.000 almas donde nos encontramos una pequeña ciudad que puede convertirse en una buena opción para recorrer las tierras de la tribu Hateg donde están las ruinas de la histórica Sarmisegetusa (a 17 kilómetros de Hateg) que a su vez contiene las ruinas o los restos de la fortaleza romana de Ulpia Traiana Sarmisegetusa que corresponderían a la capital del tiempo del imperio romano en Dacia. Otras impresionantes ruinas están cerca de la ciudad de Densus donde también se halla una preciosa iglesia precristiana.

DESCUBRIENDO RUMANIA: TARA HATEGULUI

En esta zona también nos encontraremos con las ruinas de Cetatea Colti (XIV) que dominan el pueblo de Rau de Mori y que se constituía en la principal fortaleza de dos plantas de Tara Hategului; ese castillo fue el que inspiró a Julio Verne cuando, en 1893, escribió su famosa novela El castillo de los Cárpatos. Se trata sin duda de un agradable paseo de poco más de 40 minutos que permite admirar un castillo parcialmente restaurado en un paisaje realmente encantador.

Desde Hateg también podemos acceder al Parque Nacional Montes Retezat. La zona se considera la cuna de la civilización dacia y pasa por ser uno de los primeros voivodatos rumanos (1274) en la época de Litovoi. La primera referencia documental aparece en un Diploma de los Caballeros Hospitalarios fechado en 1247 y la ciudad de Hateg fue citada por primera vez en un documento de 1315. Muchas de las iglesias de piedra de Tara Hategului tienen su materia primera en las canteras que ya estaban en explotación en el Imperio romano; Hateg también sufrió los terribles ataques de los turcos.

El facial de 3 Lei reproduce la imagen de la Iglesia de San Nicolás de Densus. Para el siguiente facial de 5 Lei la imagen elegida es la Iglesia Strei localizada en esa pequeña población del Condado de Hunedoara, el edificio religioso está en el centro del cementerio local, fue levantada en el XIII por el boyardo Ambrozie. Entre 1969-1970 se produjo una restauración integral de su gran mural que hoy puede contemplarse con todo su esplendor y para ello nada mejor que acudir el 8 de septiembre cuando se celebra el único servicio religioso del año en honor de la Asunción y cuando el recinto brilla con todo su magnificencia.

DESCUBRIENDO RUMANIA: TARA HATEGULUI

En el facial de 7.60 Lei nos encontramos la Iglesia de Mintia (Comuna de Vetel-Condado de Hunedoara). Es una vieja iglesia de confesión calvinista reformada, fue levantada en el XVI cerca del castillo de Gyula Ferenc y a su alrededor existen las tumbas de muchos de los maestros que vivieron en la fortaleza.

El de 14.50 Lei reproduce la imagen de la Iglesia de Colt del pueblito de Suseni (Comuna de Rau de Mori-Condado de Hunedoara), actualmente está siendo utilizada por los frailes que realizan el culto el día de todos los santos. La iglesia-fortaleza fue levantada por el príncipe Candea en el siglo XIV y desde sus inicios fue ortodoxa, aunque siglos después (XVII) serían los calvinistas los responsables del culto. Durante la era comunista fue utilizada como establo y tras los sucesos de 1989 la vida espiritual fue reorganizándose en todo el país; en 1995 regresaron los frailes al entorno, retornaron a la cotidiana actividad y volvió el rito ortodoxo que, además, esta devolviendo la belleza original al edificio.
Los sellos fueron puestos en circulación el 16 de noviembre de 2012, se imprimieron en offset (hojas de 8+1 viñeta, pliegos de 32 efectos y cuatro tarjetas máximas), el diseñador fue Razvan Popescu.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

Descubriendo las tierras checas: La praguense catedral de San Vito

Hablar de Praga es hablar, entre otras cosas, de su impresionante castillo que comprende un abigarrado conjunto arquitectónico que recoge una historia milenaria y marca la complejidad de la vida en esta tierra enclavada en el corazón de Europa. El Castillo ha sido, desde los mismos orígenes del estado, la sede del poder temporal y espiritual del pueblo checo y hacia allí hemos de encaminar nuestros pasos para poder disfrutar de una parte indisoluble de la historia de Praga: la Catedral de San Vito.

Descubriendo las tierras checas: La praguense catedral de San Vito

 

Fue en el X cuando se comenzó su construcción, inicialmente la iglesia estaba dedicada a San Wenceslao y a la que en sucesivas fases se le fueron incorporando elementos. En el XI fueron los de la basílica románica con tres naves; en el XIV el monarca Carlos IV encargaba la construcción de la primera Catedral Gótica a Mathias de Arrás y continuaría Peter Parler. En el XIX-XX se concluía la parte oeste, en esa fase final estuvieron presentes Josef Kranner, Josef Moker y Kamil Hilbert, dándose por finalizada la obra en 1929: casi mil años desde que se colocara la primera piedra.

La edificación es uno de los templos góticos más grandes de Europa y domina prácticamente todo el casco histórico praguense, se levanta, orgullosa, en el célebre Castillo de Praga que tantas veces apareció en los sellos checos y que tanto me recuerdan los días de escucha, siendo niño en mi Alhama natal, de la melodiosa voz de Radio Praga [hace pocos meses dejó el éter y hoy es uno de esos retazos de historia radial que apenas tiene presencia en la radio mundial, salvo por las retransmisiones que desde Miami realiza WRMI y que, trasnochando –o bien madrugando- a veces llegan a captarse a través de las frecuencias de onda corta, curiosamente la emisora cerró, como tantas otras en Europa, tras su entrada en la UE , parece como si los burócratas de Bruselas se sintiesen molestos por las emisoras internacionales y, sobre todo, por la onda corta a la que no paran de darle garrotazos y nos quieren llevar a las nuevas tecnologías que controlan hasta el aliento, pero sobre todo, las grandes multinacionales de la comunicación realizan grandes negocios gracias precisamente a los servicios de facturación fija aunque, demócratas ellos, el último toque se lo da cada país para pretender ahorrar algo en el presupuesto mientras se despilfarran centenares de millones en obras inútiles], especialmente cuando sonaba el cuerno postal anunciando las novedades filatélicas en los lejanos años sesenta: durante más de tres décadas, escuchabas el programa, relatabas los detalles filatélicos y la emisora te enviaba, con puntualidad alemana, los sobres de primer día que tanto lucen en cualquier colección por su impecable factura.

Descubriendo las tierras checas: La praguense catedral de San Vito

 

Carlos IV (1346-1378) fue el que hizo suyo el ambicioso proyecto que hoy embeleza al visitante; recordemos que las guerras husitas (Jan Hus) detuvieron la construcción en el XV y se retomarían en el siglo siguiente. La Puerta Oeste [o dorada] fue en su día la entrada principal y en ella aparecen las figuras de Carlos IV y su esposa (Isabel de Pomerania) arrodillados ante un Cristo, ahí encontramos también el mosaico de más de un millón de piezas de vidrio que se añadió en 1908.

A pesar de la dilatada historia, lo que más sorprende es el tono armonioso de la construcción, algo que indica la “calidad humana de los que participaron para levantar el templo”. Uno queda extasiado ante el detallado trabajo en plata que alberga la tumba de San Juan Nepomuceno. Otro rincón impresionante es el mausoleo imperial que, finalizado en 1509, alberga los restos de Fernando I, sus esposa y su hijo Maximiliano II [aunque no tenga directa relación, también Eslovenia realizó una emisión dedicada al 600 aniversario de la coronación de Bárbara de Cilli, soberana que descansa en la famosa Catedral praguense, sello emitido en una bellísima hojita bloque].

Descubriendo las tierras checas: La praguense catedral de San Vito

 

Otra impresionante vidriera es la que realizara Alfons Mucha (1860-1939) artista cuyas obras se han convertido en sellos en numerosas ocasiones y que superó su estricto marco geográfico, especialmente en sus diseños comerciales. Y para rematar, una visita rápida a la Catedral de San Vito, nada mejor que darse una vuelta por la Capilla de San Wenceslao que se construyó entre 1362-1367 por Peter Parler, pasa por ser toda una lección de historia sobre la vivencia de las tierras checas. Es una de las zonas más antiguas del impresionante recinto religioso.

La Catedral de San Vito también se le conoce como la de San Wenceslao y San Adalberto. En conjunto son los tres grandes santos checos, el nombre de los tres fue restituido por el cardenal Miloslav Vlk en 1997, pero popularmente sigue conociéndose como San Vito y es que la costumbre pesa, se necesitarán años para volver a recuperar la toponimia que muchas veces se cambia por el capricho y la gloria -efímera- de los políticos de turno. No obstante, al celebrarse el milenario de la muerte de San Adalberto, las autoridades eclesiásticas quisieron devolver el nombre que se consagró en el románico con el obispo Gebhart (Spytihnev II) en 1074. En diciembre de 2011, los funerales de estado de Vaclav Havel recuperaron también su celebración en la catedral cuyo primer funeral, de estas características, se celebró en 1875.

El sello de hoy nos devolvió a aquel lejano primero de mayo hace casi cuarenta años, cuando compartí tribuna en el desfile de los trabajadores checoslovacos. El sello en versión hojita bloque fue emitido el 15 de octubre de 2014, facial de 58 coronas, el primer arzobispo de Praga aparece arrodillado: Ernesto de Pardubice, en el suelo aparece la simbología religiosa del cargo y una imagen de la primera vez que se dibujó la catedral [extraída de la Schedel World Chronicle, Nuremberg, 1494] y en la ilustración de la hojita un dibujo estilizado del templo sobre el que también están dos ángeles invocadores del cuadro de Nuestra Señora de Klodzko, una obra de arte que el arzobispo donó a los Agustinos para el monasterio que levantaron en su ciudad natal.

En el sobre de primer día se han grabado cinco de los primeros benefactores que tuvo la catedral: Carlos IV, Juan de Luxemburgo, Ernesto de Pardubice y los primeros constructores Mathias de Arrás y Peter Parler, impreso en offset combinado con el huecograbado que hace de los sellos checos uno de los mejores productos a nivel mundial no sólo por la calidad final, sino por la alta reputación de sus artistas [también se alzaron con un premio en la ceremonia del 31 de octubre de 2014 en Madrid con la emisión dedicada a los Santos Cirilo y Metodio]. El trabajo gráfico fue obra de Jan Kavan y el grabado lo realizó Milos Ondracek. El matasellos lleva el escudo del arzobispo y el flamboyan.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

HISTORIA POSTAL: EL MENSAJERO DE LINDAU

El sello, a pesar de su pequeñez, no deja de sorprendernos con episodios de la historia que no siempre se recogen fuera del estricto marco geográfico en el que tienen lugar. Este sería el caso de esta peculiar emisión en la que participan cuatro servicios postales del área germánica (Alemania, Austria, Liechtenstein y Suiza).

Se trata de la emisión de un facial de 1.40 francos que inició su andadura postal en el liliputiense Liechtenstein. Honra la historia del Mensajero de Lindau [orillas del Lago Constanza] y que funcionó del XIV al XIX en una ruta postal que desde esa ciudad se extendía por los Alpes hasta la italiana Milán.

La emisión ha rescatado documentos históricos que tratan de llevarnos a aquella época donde, curiosamente, el servicio postal era más rápido que en pleno siglo XXI cuando, a veces, las cartas llegan con varios meses de retraso [antes esto era un placer ya que los servicios postales iban aplicando marcas o matasellos al dorso, ahora como mucho, tenemos trazas de los indexados anónimos que no siempre son descifrables, sobre todo, si no llevan el código alfanumérico que generalmente imprime al dorso de las piezas la máquina automáticamente].

Historia postal: el mensajero de Lindau

 

La emisión se realiza en hojas de ocho ejemplares y cuatro viñetas sin valor postal que representan una gráfica de la orografía de la ruta que se inicia a unos 400 metros sobre el nivel del mar y alcanza la cota máxima en Splügen ( 2113 metros ) y de nuevo va bajando hasta llegar a Milán a apenas un centenar de metros. La ruta se cubría con diferentes medios y se cree comenzó a tener una regularidad en las postrimerías del siglo XV. El trayecto se efectuaba en apenas cinco días y medio que se extendían con el mal tiempo donde, la nieve y el hielo básicamente, dificultaban el tránsito de las personas y los animales, especialmente en la montaña.

Lindau y Milán constituían, entonces, dos importante focos de comercio y devinieron en plazas esenciales a la hora de los intercambios mercantiles en toda la zona y se acaban consolidando como dos puntos de vital importancia para el transporte interregional. En la misma se comerciaba con todo tipo de mercancías, especialmente textiles, frutos exóticos, armas, etc. Según el sentido del viaje, así era también la carga que realizaban; el transporte básico se realizaba con mulas y, evidentemente, la carga estaba condicionada a la cantidad de animales que emprendían la ruta, aunque por lógicas limitaciones, el mensajero, usualmente partía con un par de animales de carga y en solitario.

Fue a finales del XVI cuando el mensajero comenzó a admitir a intrépidos viajeros, uno de los más famosos de entre todos los que emprendieron la ruta fue Johan Wolfgang von Goethe que atravesó los Alpes en la denominada “diligencia de Lindau” en mayo de 1788 [sin querer mi mente me ha llevado hasta otro gran viajero que visitó mi pueblo natal en aquellas lejanas fechas del romanticismo y dejó escrito su paso por Alhama en la literatura universal, el francés Théophile Gautier, los interesados pueden encontrar el texto original en la red, evidentemente, en francés, narra aquél intrépido viaje por la península Ibérica y su paso por esa zona de la sierra Tejeda que ya estaba habitada en tiempos del hombre de las cavernas]. El literato alemán regresó de su viaje a Italia y pagó un total de 122 florines de la época.

Historia postal: El mensajero de Lindau

 

El trayecto comenzaba en Lindau con un par de horas de barca a través del lago y continuaba la ruta terrestre tras el re-acondicionamiento de la carga en las mulas a través de Fussach, tras cinco horas de marcha se llegaba a Feldkirch donde se pernoctaba. Al día siguiente se emprendía el viaje hacia Chur (vía Luzisteig), al menos así fue entre el XIV-XVIII cuando fue parcialmente modificada más hacia el oeste del valle del Rhin (vía Altstätten y Ragaz). A partir de Chur el mensajero continuaba a pie, a caballo o con una reata de mulas, todo dependía de la carga y las condiciones de la ruta hasta llegar a Splügen donde se pasaba la tercera noche, era la etapa más dura y penosa de toda la ruta. La cuarta noche se descansaba en Chiavenna y muy cerquita de allí se volvía al bote para cruzar el precioso lago de cómo desde donde, tras el cambio de la carga, se iniciaba la última jornada de siete horas de camino que le permitía llegar a la célebre posada o albergue de TRE RE [cerca de la Porta Romana ], una de las entradas medievales que aún existen en Milán.

El Mensajero de Lindau dejó de existir en 1826 por razones políticas y económicas, pero su recuerdo permanece en el imaginario popular gracias a las tradiciones orales que poco a poco se van perdiendo a favor de unos medios de comunicación que cada día nos aíslan más y también nos alejan de los libros de historia en donde podemos extraer, con el consiguiente análisis, el origen de nuestros actos; aunque uno se sorprende cada vez más de los dirigentes de nuestro tiempo que “retuercen” el significado de las cosas y entonces se le queda una cara de imbécil que incluso asusta, sobre todo por esa capacidad de señalar al otro…

Algo que caló profundamente en la sociedad y en los últimos años de vida activa era el pan de cada día: si algo estaba bien se lo atribuía la otra persona, si algo salía mal, rápidamente buscaba a quién “endilgarle” el muerto y tan tranquilos. Era evidente que estábamos ante una realidad que ya nos “cubría” y, como tantas veces dije, has vendido el burro para comprar la paja [una frase que nunca olvidaré y que me enseñó el señor que con tanto cariño hacía los aperos de esparto en mi Alhama natal y con el que charlaba cada vez que pasaba por el portal donde, pacientemente, estaba trabajando: gran contraste, hoy nadie trabaja, nadie hace nada y los portales ya no sólo no están abiertos, sino que las casas están cerradas a cal y canto] y que el otro día mientras caminaba de regreso a casa volví a constatar. Me encontré con una excompañera de trabajo [yo, por suerte, ya me jubilé] que montó una timba de aúpa y, al final, saltó a petición propia a otro centro de trabajo prácticamente “autogestionado” desde tiempo inmemorial pero en donde, salvo los acólitos, todos los que llegan acaban marchándose a las primeras de cambio; en mi centro acabábamos a las cuatro de la tarde [siempre he mantenido que en el trabajo has de estar lo imprescindible y que hay vida en la calle, así que, a la que podía, compactaba al máximo el horario para no tener que conceder tantos permisos para trámites esenciales en nuestra vida cotidiana, como una simple visita al galeno] y me la encontré saliendo pasadas las seis de la tarde…

Le pregunté por ese horario y una respuesta lacónica: es el que hay. A lo que contesté que de acuerdo, pero eso se puede cambiar… Prefieren estar en el centro antes que tener libertad porque entonces tendrían que estar con la familia, atender otros frentes y de esta manera cubren el horario desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde. Así que como dicen en mi pueblo: hay gente pa’to. Pues menudo cambio hiciste hija mía y continuó su camino como sonámbula; total diez horas más a la semana en el centro de trabajo que hoy se ha convertido en una cárcel por obra y gracia de una camarilla que controla y amarga al resto.

Así que volvamos al sello que nos recuerda esta emisión cuatrinacional porque la estulticia humana parece que no tiene límites. En este caso me centré en la información que me facilitó el ejemplar servicio filatélico de Liechtenstein que también va acompañada de una tarjeta máxima donde aparece una reproducción histórica de la cartografía de la región y, en marrón, la ruta que seguía nuestro intrépido Mensajero de Lindau.

El sello, puesto en circulación el 1 de septiembre de 2014, tiene un facial de 1.40 francos, en él aparece la barca –con la que cruzaba el Lago Constanza-, la rueda –para la parte realizada en diligencia- y la cabeza de la mula –animal que se empleaba en el célebre acceso a la zona alpina-. Salvo Italia, el resto de países lanzaron su sello y los cuatro se recogen en un carnet o cuadernillo con fotos o grabados de época, el matasellos especial en cada caso y la correspondiente información histórica. La portada es todo un canto a aquellos viajeros del romanticismo con un precioso dibujo a carboncillo que en cierta medida nos transportan hasta el genial Durero. La ruta cubría Lindau, Feldkirch, Balzers, Chur, Viamala, Splügenpass, Chiavenna, Como y Milán. El sello de Suiza comenzaba su circulación unos días después, tiene un facial de 1.40 francos, fue diseñado por Beat Leuenberger y Jürg Glauser, impresos en hojas de veinte ejemplares en offset a cuatro colores. De Alemania y Austria no obtuvimos datos, así que los interesados deberán acudir a la web de dichos servicios postales a ver si allí logran la información correspondiente.

Fue concebido este bello timbre por Hans Peter Gassner (Vaduz-Liechtenstein) [aunque no corresponda aquí, señalemos que este gran diseñador se hizo con el premio al sello con mejor diseño del 2013 en los galardones de EL ECO FILATÉLICO y NUMISMÁTICO entregados en Madrid el 31 de octubre de 2014; un artista gráfico que, para abordar el fenómeno matemático y la naturaleza, se inspiró en la obra Formvollendet de Martin Hess y Andreas Uebele y que explican como se “reconstruyen las hojas mediante un círculo de coordenadas polares con una trama en espiral” que le llevó a concebir impecablemente el sello galardonado], se imprimió en offset a cuatro colores y en serigrafía (dos colores) por la holandesa Royal J. Enschedé en papel especial seda de 110 gramos . El 27 de septiembre hubo sendos matasellos especiales en Balzers (escudo del principado alpino) y el otro mostrando toda la ruta y la mula.

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JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es

DESCUBRIENDO RUMANIA: IASI

Los que conocen bien Rumania, dicen que el país, por su riqueza, en realidad, son muchos países. Que si no has visto Iasi, tu viaje no se ha completado, en fin una tierra que cautiva y sorprende, iglesias, palacios, casas señoriales, intensa actividad cultural y comercial acabará por atraparle, sobre todo su laberíntico casco viejo que seduce totalmente al visitante.

Iasi fue la antigua capital de Moldavia y se sitúa a orillas del río Bahlui y a escasos kilómetros de la frontera de la actual República de Moldavia que, tras la desintegración de la Unión Soviética de la que formaba parte como una República Socialista, acabó independizándose. Fue en 1940 cuando Moscú se anexionó la parte oriental del río Prut y cortó la histórica Besarabia, con ello los rumanos se vieron divididos sin explicación y aún hoy esa anacrónica situación se mantiene y en Transnistria [algo que su potente emisora nos recuerda en la onda corta con regularidad] los rusos están en alerta y los moldavos con el corazón encogido.

Descubriendo Rumania: Iasi

 

Desde el aire, las siete colinas de Iasi nos hacen comprender por qué se le conoce como “La pequeña Roma” y allí encontramos la más antigua de las universidades rumanas. La vida cultural marca el ritmo y apabulla al visitante (tres teatros, casi una veintena de museos, casi trescientas bibliotecas, centros culturales extranjeros, incluso es la cuna del Premio Nobel George Emil Palade).

Su historia se pierde en la noche de los tiempos: más de 200.000 años y al parecer su nombre derivaría de la tribu de los lazigios que anduvo por la región poco antes del nacimiento de Cristo. Los romanos la denominaron Jassiorum Municipium de donde saldría el nombre de la legión que defendería la dacia transalpina (Jassiensis Gemina XIII). En el XV fue cuando se convierte en el punto estratégico de la ruta comercial hacia el norte y en 1565 será la elegida como capital de Moldavia tras el cambio de residencia protagonizado por el príncipe Alexandru Lapusneanu que provocará un desarrollo comercial y cultural sin precedentes en toda su historia.

La reunión de los territorios de Valaquia y Moldavia (1859) y el traslado de la capital a Bucarest harán que la ciudad de Iasi pierda protagonismo y gane en tranquilidad. Allí puede uno subirse en el tren del XIX que es el más antiguo aún en servicio y conserva también el más viejo vagón correo de la historia postal rumana.

Iasi puede dar para una rápida visita o una sosegada dosificación; todo depende de la disponibilidad del viajero. Su casco histórico es suficientemente atractivo como para merecer una buena dosis de disfrute y de tranquilidad en su recorrido. Iglesias, museos, esculturas, casas de cultura, etc., le permitirán hacerse una idea del pasado de esta bella ciudad del nordeste de Rumania. Si tiene tiempo no se pierda un paseo por las colinas, especialmente las de los monasterios de Galata y Cetatuia.

Descubriendo Rumania: Iasi

 

El sello que nos trae aquí es el dedicado a la Iglesia del Monasterio de los Tres Santos Jerarcas que está celebrando el 375 aniversario. Se localiza en la calle de Esteban el Grande, todo un grandioso trabajo en piedra que cubre la totalidad de las pareces, fue erigido por el príncipe Vasile Lupu y los historiadores aún hoy discuten sobre el estilo del majestuoso edificio que pasa por estar considerado el monumento más representativo de la ciudad y único en todo el país; es una obra que sintetiza la arquitectura moldava y valaca de su tiempo.

Tenemos que destacar sus impresionantes torres octogonales y las bóvedas decoradas con bellísimos frescos. En su interior están las tumbas de Dimitru Cantemir, Alexandru Ion Cuza y Vasile Lupu. Aquí funcionó, en el lejano 1643, una imprenta que editó los primeros libros en lengua rumana. A finales del XIX se restauró la iglesia y posteriormente se le añadió el refectorio de estilo gótico, mientras que una sala (denominada gótica) es en donde se localiza el museo de arte religioso y medieval junto a fragmentos de algunos frescos que decoraron la iglesia en el XIX.

El Patriarcado y el Sagrado Sínodo de Constantinopla enviaron aquí, como gesto de gratitud, las reliquias de la Madre Santa Paraskeva que llegaron al edificio religioso en 1641, justo dos años después de haberse concluido la construcción. Al año siguiente se reunieron los representantes de las tres principales ramas de la Iglesia Ortodoxa (Griega, Eslava y Rumana) que sería conocido como el histórico Sínodo de Iasi.

La Iglesia de los Tres Santos Jerarcas (Vasile el Grande, Grigore el Teólogo e Ioan Gura de aur -Juan Crisóstomo-) fue en donde se colocó el primer reloj público de Moldavia (1654) y en 1882 fue desmontado en su totalidad y llevado a Francia donde se procedió a su total restauración. En 1990, tras la caída del comunismo, se convierte en monasterio y lugar de peregrinación para los intelectuales y eso explica que en su interior se localice la estatua de uno de los más grandes poetas rumanos de todos los tiempos: Mihai Eminescu.

La conmemoración postal del 375 aniversario se hace con dos efectos, el de 8.10 Lei está centrado en una placa votiva donde el sello recoge las torres y la hojita bloque la placa y en la parte superior el arco con motivos heráldicos de la región centrados en el célebre toro coronado que tanto nos recuerda la historia postal de estas tierras del Este de Rumania. En el facial de 14.50 Lei tenemos una preciosa vista desde el exterior. La emisión fue lanzada el 15 de julio de 2014 y tuvo diferentes versiones (Hojita bloque, Ídem de 8+1 Viñeta central sin valor postal y pliegos de 32 ejemplares) fueron impresos en offset y diseñados por Mihai Vamasescu.

JUAN FRANCO CRESPO
lacandon999@yahoo.es





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